Las hospitalizaciones de adolescentes en el Hospital San Juan Capestrano no solo se duplicaron en octubre, sino que superaron en un 32% los casos registrados el año pasado. Este incremento ha encendido las alarmas entre los profesionales de la salud mental, que observan una tendencia constante de alza en los diagnósticos de depresión mayor severa, trastorno explosivo intermitente (TEI) y ansiedad generalizada entre los pacientes pediátricos.
Especialistas señalan que detrás de este aumento podrían influir diversos factores, como las presiones sociales, la exposición a la violencia y el impacto emocional de la pandemia, así como la falta de recursos suficientes de atención psicológica en las escuelas y comunidades. Ante este panorama, los expertos subrayan la importancia de escuchar a los jóvenes y brindarles espacios seguros para expresar sus emociones antes de que desarrollen crisis más severas.
La situación refuerza la necesidad de fortalecer las redes de apoyo familiar y comunitario, además de mejorar el acceso a servicios específicos de salud mental para menores. “Tenemos que escuchar su voz”, recalcan los profesionales, recordando que la prevención comienza fuera del hospital, en los hogares, las aulas y las conversaciones cotidianas.




