La sequía de 2015 marcó un hito en la gestión del agua en Puerto Rico, y su impacto sigue siendo relevante hoy. Luis González Delgado, presidente ejecutivo de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA), ha señalado que este evento es una referencia clave para evaluar el sistema actual ante posibles crisis hídricas futuras. En mayo de 2015, la administración de Alejandro García Padilla implementó un plan de racionamiento que se había estado preparando desde julio de 2014, cuando se decreta la sequía moderada en 12 municipios, incluyendo áreas críticas como La Plata y Cidra.
La situación en 2015 fue alarmante: "El nivel de los embalses era mucho más bajo. Ya estaban particularmente comprometidos, no solo Carraízo, también La Plata y Cidra", expresó González Delgado. Las medidas adoptadas durante esa crisis incluían la planificación estratégica, la ingeniería y la comunicación, elementos que González ha indicado como cruciales para la respuesta ante la sequía actual. Mientras tanto, el Monitor de Sequía y el Servicio Nacional de Meteorología continúan alertando sobre las condiciones que enfrenta la isla.
Comparativa con el Plan Actual de la AAA
La AAA ha revisado y ajustado su enfoque ante la sequía en comparación con lo que se hizo en 2015. Entre las estrategias actuales se destaca la Estrategia de Infraestructura 2030, sometida formalmente a la Fortaleza, que busca anticipar y mitigar futuros eventos de sequía. Este plan propone soluciones más sostenibles y adaptativas, contrastando con las medidas de emergencia de años anteriores. Alberto Lázaro, del Cuerpo de Ingenieros, ha subrayado la importancia de mantener una evaluación constante de los recursos hídricos y de asegurar que las medidas sean efectivas a largo plazo.
González Delgado también ha mencionado que "hay que preguntarse y ver quién llevó la contabilidad de eso" en referencia a las acciones del pasado. Esto resalta la necesidad de una mejor documentación y análisis de las intervenciones previas, para entender cuánta vida extra se le dio a los embalses mediante esfuerzos de limpieza y mantenimiento.
El enfoque actual es, según González, un reflejo de la diferencia entre administraciones que creen en el calentamiento global y aquellas que no. "Es la diferencia entre un gobierno que cree en el calentamiento global y el cambio climático y un gobierno que de verdad no cree en eso", afirmó. Esto se traduce en acciones concretas que deben ser respaldadas por la Cámara y la gobernadora, quienes aún no han tomado decisiones decisivas frente a la inminente crisis hídrica.
La AAA activó recientemente medidas para extender la vida útil del abasto de agua, especialmente en el embalse Carraízo, que ha registrado reducciones significativas en su nivel. Según reportes de Metro Puerto Rico, 44 mil abonados ya están sufriendo por la falta de agua, lo que ha llevado a la implementación de ajustes operacionales en los embalses de Carraízo y Cidra. Las acciones de la AAA incluyen la activación de una unidad de buzos para verificar las profundidades de las represas y asegurar que se tomen medidas oportunas.
Las lecciones de la sequía de 2015 son más relevantes que nunca, y la forma en que la AAA y el gobierno de Puerto Rico respondan a esta nueva crisis hídrica determinará el futuro del manejo de agua en la isla. A medida que se presentan nuevos desafíos, la planificación y la respuesta adecuada son esenciales para garantizar que Puerto Rico no repita los errores del pasado.
Fuentes: Metro Puerto Rico, Primera Hora, wipr.pr
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