La casa de Neil Armstrong, el primer hombre en pisar la Luna, está a la venta por $430,000, marcando la primera vez en casi 40 años que esta propiedad sale al mercado. Ubicada en Wapakoneta, Ohio, esta vivienda fue el hogar de Armstrong durante su infancia, sirviendo como el escenario donde desarrolló su pasión por la aviación al construir modelos de aviones en su dormitorio. La casa tiene un significado especial no solo por su historia familiar, sino también porque conserva recuerdos de visitas de otros astronautas, incluyendo a Buzz Aldrin y Michael Collins.
La propiedad, que fue adquirida por Karen Mikesell en 1988, ha mantenido su esencia desde que la familia de Armstrong la compró en 1944. En ese entonces, el padre de Neil, un auditor, hizo que la familia se mudara unas 12 veces antes de establecerse en esta casa. Mikesell, ahora de 82 años, expresó su deseo de que el futuro propietario conserve la casa “tal y como lo habían dejado los Armstrong”. Sin embargo, la vivienda no cuenta con protección legal que garantice su preservación histórica, lo que añade incertidumbre sobre su futuro.
En su habitación, Armstrong lanzó aviones a escala desde la ventana trasera y utilizó un túnel de viento que su padre le construyó en el sótano. Mikesell recordó cómo, años después de la muerte de Armstrong en 2012, Aldrin entró en el dormitorio y se emocionó tanto que "las lágrimas le corrían por las mejillas". Esta casa no solo representa los inicios de un ícono de la exploración espacial, sino también un espacio donde se forjaron recuerdos significativos de la infancia de un hombre que cambiaría la historia de la humanidad.
La venta de la casa ocurre en un momento en que el Espacio Armstrong de Wapakoneta, un museo dedicado a la vida de Armstrong, carece de los fondos necesarios para adquirir la propiedad. Según reportes, el museo ha expresado interés en preservar la casa, dado su valor histórico, pero hasta ahora no ha podido concretar la compra. Mikesell ha comentado que espera que el próximo propietario aprecie la historia del lugar y que "puedes leer libros, pero nunca podrás vivir ese tipo de experiencias que yo he podido vivir por haber vivido aquí".
Con su futuro incierto, la casa de Neil Armstrong sigue siendo un símbolo de la herencia espacial de Estados Unidos y un recordatorio de los sueños de un niño que, desde su habitación, miraba al cielo y anhelaba volar. La venta de esta propiedad no solo representa la posibilidad de una nueva vida para la casa, sino también la oportunidad de que otra persona se conecte con la rica historia de la exploración espacial.
Fuentes: infobae.com, expressnews.com, milenio.com
Mantente al día con más noticias en Radar Boricua.



