Una venezolana embarazada de cuatro meses fue detenida en Texas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) cuando regresaba de comprar su vestido de novia. El caso de Isabel Urdaneta Hernández se ha convertido en un símbolo del endurecimiento de la política migratoria del gobierno de Donald Trump.
Urdaneta viajaba con su prometido, Manuel Alejandro López, desde McAllen hacia Dallas cuando un control de la Patrulla Fronteriza en el Valle del Río Grande los detuvo. Según contó su prima Alejandra Urdaneta a CNN, la pareja había comprado el vestido para casarse antes del nacimiento de su primera hija. Al entregar sus documentos, escucharon la frase: “Lo siento, pero están detenidos”. Ambos fueron llevados a instalaciones migratorias; Isabel terminó trasladada a un centro de ICE mientras Manuel permaneció retenido en el primero.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) indicó a CNN que Isabel y Manuel ingresaron legalmente a Estados Unidos, pero excedieron el tiempo autorizado de sus visas. Ambos tienen solicitudes de asilo pendientes y llevan años residiendo en el país, donde levantaron un pequeño negocio de repostería. Su familia asegura que poseen permisos de trabajo y licencias de conducir vigentes, y que no tienen antecedentes penales, aparte de infracciones de tránsito.
La situación contradice una directiva emitida por ICE en 2021, la Directive 11032.4, que prohíbe detener a personas embarazadas o en posparto por violaciones administrativas de inmigración, salvo excepciones por amenazas de seguridad o razones legales específicas. CBP, sin embargo, declaró que no cuenta con una política similar que limite la custodia de embarazadas.
Desde su detención, Isabel ha descrito condiciones preocupantes. Según reveló Univisión, duerme en el piso, no recibe comida adecuada y siente que la tratan “como si fuera una criminal”. Aunque recibe atención médica, teme que el estrés y las condiciones afecten su embarazo. En una de sus llamadas, confesó a su prima que estaba asustada porque “no sentía a la bebé”.
Su familia, angustiada y a la espera en Dallas, denuncia que Isabel “tiene miedo, está desesperada, ve deportaciones todos los días y teme por su salud y la de su hija”.




