Una estudiante universitaria de Massachusetts fue deportada mientras intentaba visitar a su familia durante el Día de Acción de Gracias, tras perder varias oportunidades para impugnar una orden de expulsión emitida cuando era niña, según un abogado del gobierno.
Any Lucía López Belloza, de 19 años y estudiante de primer año en Babson College, fue enviada a Honduras dos días después de ser detenida en el aeropuerto de Boston el 20 de noviembre, a pesar de una orden judicial emitida al día siguiente que establecía que debía permanecer en Massachusetts.
El fiscal federal adjunto, Mark Sauter, explicó que el juez de Boston que emitió la orden carecía de jurisdicción, ya que para ese momento la joven se encontraba en Texas, próxima a ser expulsada. También indicó que, aunque el caso podría haberse transferido a Texas, no era necesario porque el gobierno ya la había liberado en Honduras.
“El ICE no escondió a la peticionaria ni dejó de revelar su paradero después de su arresto el 20 de noviembre”, escribió Sauter, quien sostuvo que López Belloza pudo comunicarse con su familia ese mismo día y que su traslado a Texas fue parte del proceso previo a su deportación.
Su abogado, Todd Pomerleau, insiste en que después de esa única llamada inicial, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés) no ofreció una forma efectiva de localizarla. Según señaló, en la base de datos del ICE figuraba que ella estaba en Massachusetts el 20 de noviembre, pero al día siguiente su paradero era desconocido y nadie respondía las llamadas en las oficinas locales.
“Literalmente tenemos que adivinar no solo dónde está nuestra cliente, sino por qué la tienen detenida, ya que no nos dan ninguna información”, dijo Pomerleau.
López Belloza, quien ahora vive con sus abuelos en Honduras, llegó a Estados Unidos en 2014 a los ocho años. Su abogado argumenta que la orden de deportación fue emitida “sin su conocimiento personal”. El gobierno sostiene que un juez ordenó la expulsión de la estudiante y su madre en marzo de 2016, y que la Junta de Apelaciones de Inmigración desestimó su apelación en febrero de 2017. De acuerdo con Sauter, ella pudo haber acudido al Quinto Circuito, presentar una moción para reconsiderar o pedir al ICE la suspensión de la medida.
Pomerleau asegura que esas opciones eran inútiles, pues López Belloza era una niña y desconocía que existían. “Ella tenía todas estas formas de ganar, pero vivía su vida completamente con los ojos vendados”, comentó.
El tribunal dio plazo hasta el 11 de diciembre para que Pomerleau formalice su respuesta. Mientras tanto, la joven continúa afectada emocionalmente, pero trabaja con Babson College para rendir sus exámenes finales y terminar su primer año de forma remota. “Es simplemente una joven extraordinaria”, afirmó su abogado, “y nos aseguraremos de que siga teniendo un futuro brillante.”




