Comité federal sugiere eliminar vacuna de hepatitis B al nacer en EE. UU.

El comité asesor votó a favor de limitar la dosis a recién nacidos de madres infectadas o no examinadas.
Se espera que el director interino de los CDC, Jim O’Neill, decida si acepta o no la sugerencia del organismo

Un comité asesor federal sobre vacunas en Estados Unidos votó el viernes para revocar la recomendación de aplicar la vacuna contra la hepatitis B a todos los recién nacidos, una práctica vigente desde 1991. La medida ha sido criticada por expertos en salud pública y medicina, que advierten que podría revertir décadas de progreso en la prevención de esta enfermedad.

El Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP), cuyos actuales miembros fueron nombrados por el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., decidió por votación de 8-3 recomendar la dosis solo para bebés cuyas madres den positivo al virus o no hayan sido examinadas. En los demás casos, la vacunación dependerá de la decisión de los padres y médicos, y comenzaría a los dos meses de edad.

“Estamos haciendo daño al cambiar esta redacción, y voto no”, expresó el doctor Cody Meissner, miembro del comité. Otros expertos, como el doctor William Schaffner, de la Universidad de Vanderbilt, criticaron duramente la decisión y cuestionaron la capacidad del grupo: “Este es el grupo que no puede acertar”.

La votación deberá ser evaluada por el director interino de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), Jim O’Neill, quien decidirá si adopta la recomendación. Tradicionalmente, los CDC siguen las guías del ACIP, que sirven de base para los programas de vacunación en todo el país.

La hepatitis B es una infección hepática grave que puede volverse crónica en niños y causar cirrosis, insuficiencia o cáncer de hígado. Aunque los casos se redujeron dramáticamente tras la introducción de la vacuna al nacer, algunos miembros del comité argumentaron que las investigaciones previas sobre su seguridad en recién nacidos eran limitadas y que se necesitaban estudios más amplios. Otros panelistas, sin embargo, aseguraron que no existen pruebas documentadas de daño.

Varios expertos denunciaron presiones de grupos de interés para alterar la política. La científica Vicky Pebsworth confirmó que el comité enfrentó presión externa, aunque no identificó a las fuentes. El doctor Peter Hotez, del Hospital Infantil de Texas, rechazó participar en las audiencias “porque el ACIP parece haberse desviado de la ciencia y la medicina basada en evidencia”.

En junio, Kennedy despidió a los 17 miembros originales del ACIP y los reemplazó por un grupo que incluye a figuras conocidas del movimiento antivacunas. Desde entonces, el formato de las reuniones ha cambiado: los científicos de los CDC ya no presentan los datos sobre efectividad y seguridad, y el espacio ha sido ocupado por voces críticas a la vacunación.

El senador republicano Bill Cassidy, médico especializado en el hígado y presidente de la Comisión de Salud del Senado, calificó la votación como “un error” y urgió al director interino de los CDC a rechazarla. “Terminar con la recomendación para los recién nacidos hace más probable que el número de casos comience a aumentar nuevamente. Esto hace que Estados Unidos esté más enfermo”, expresó en redes sociales.

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