Dumayr, Siria — Una incursión conjunta de fuerzas estadounidenses y sirias destinada a capturar a un funcionario del Estado Islámico terminó con la muerte de Khaled al-Masoud, un agente sirio que trabajaba encubierto reuniendo información sobre el grupo extremista, según relataron familiares y funcionarios sirios a The Associated Press.
El operativo, ocurrido el 19 de octubre, ha generado tensiones justo cuando Estados Unidos comenzaba a cooperar estrechamente con el presidente interino sirio, Ahmad al-Sharaa, en la lucha contra los remanentes del EI. Allegados de al-Masoud explicaron que este llevaba años infiltrado en las redes yihadistas del sur del país, trabajando primero con los insurgentes liderados por al-Sharaa y luego con el gobierno interino de Damasco.
Ni Washington ni Damasco han comentado oficialmente sobre la muerte del agente, un signo de que ambos buscan evitar que el incidente frene el acercamiento diplomático. Pocas semanas después del ataque, al-Sharaa viajó a Washington y confirmó que Siria se uniría a la coalición internacional contra el EI.
El investigador Wassim Nasr, del Centro Soufan en Nueva York, advirtió que la muerte del espía podría representar “un fuerte revés” en la cooperación antiterrorista. Señaló además que la redada evidenció “falta de coordinación” entre las fuerzas estadounidenses y las sirias.
La operación se llevó a cabo de madrugada en Dumayr, al este de Damasco. Vecinos afirmaron que tropas estadounidenses y miembros del Ejército Libre Sirio (ELS) participaron en el asalto. Según su familia, al-Masoud se identificó como miembro de la Seguridad General, bajo el Ministerio del Interior sirio, pero terminó abatido tras el derribo de la puerta de su vivienda. Fue trasladado herido y horas después la familia recibió aviso de que su cuerpo debía ser recogido en el hospital.
Su madre, Sabah al-Sheikh al-Kilani, denunció: “Quiero que quienes lo apartaron de sus hijos rindan cuentas”.
Los parientes aseguran que la redada se basó en información incorrecta, supuestamente entregada por integrantes del ELS. Fuentes de seguridad sirias confirmaron que el fallecido colaboraba con el gobierno interino en tareas contra el EI.
El Mando Central de Estados Unidos, que habitualmente emite comunicados tras operaciones en Siria, no hizo anuncio alguno. Un funcionario de defensa en Washington indicó que estaban “al tanto de los informes”, pero no ofreció detalles.
Expertos coinciden en que una mejor coordinación entre la coalición internacional y las nuevas autoridades sirias podría evitar errores como este. Actualmente, menos de mil soldados estadounidenses permanecen en Siria, donde colaboran con las Fuerzas Democráticas Sirias —dirigidas por kurdos en el norte— y con el Ejército Libre Sirio en el sur, además de las fuerzas de seguridad del gobierno sirio.
La organización londinense Airwars reportó que, desde 2020, al menos 52 operaciones de la coalición han dejado civiles muertos o heridos en Siria. Su directora, Emily Tripp, recordó casos previos en los que ataques estadounidenses acabaron con víctimas civiles tras identificaciones erróneas.
Hasta ahora, no está claro si el operativo del 19 de octubre respondió a un fallo de inteligencia o a datos deliberadamente falsos. Analistas señalan que este tipo de errores puede ser aprovechado por facciones rivales para ajustar cuentas locales bajo el amparo de las fuerzas extranjeras.




