El uso de celulares en escuelas ha tomado un giro inesperado tras un reciente experimento que reveló datos alarmantes. En abril de 2025, la red de escuelas privadas Itinere llevó a cabo una prueba con 654 alumnos de secundaria de seis colegios en la que se midió el tiempo que estos pasaban frente a sus pantallas antes y después de limitar el uso de celulares. Los resultados sorprendieron a educadores y familias, mostrando que los estudiantes pasan entre 5 y 5 horas y 45 minutos diarios en sus dispositivos móviles, lo que equivale a 73 días al año, o un 21,6% del día, según Alejo Barbuzza, uno de los investigadores involucrados en el estudio.
Impacto en la salud mental
Los hallazgos no solo se limitaron al tiempo de pantalla, sino que también arrojaron luz sobre las consecuencias en la salud mental de los estudiantes. Aquellos con un consumo problemático de redes sociales reportaron un 53% más de ansiedad, un 56% más de depresión, y un 25% más de somnolencia diurna. "Los estudiantes que llegan mal dormidos, de mal humor, son una realidad que no podemos ignorar", mencionó el investigador Darío Álvarez Klar. Esta situación ha llevado a muchos a cuestionar la efectividad de las medidas tomadas hasta ahora para limitar el uso de celulares en el aula.
Cambios necesarios
La reducción en el uso de celulares se ha visto como una solución a los problemas mencionados, pero el estudio indica que esto no ha sido suficiente. Fabricio Ballarini, otro de los investigadores, señala que "el hábito no ha cambiado y necesitamos involucrar a las familias en este proceso". La colaboración entre colegio y familia es crucial, ya que muchas veces se espera que uno de los dos ponga el límite. "No hay que demonizar el uso del teléfono, lo que está mal es la cantidad de consumo", afirmó Álvarez Klar.
La realidad es que el uso de redes sociales ha afectado no solo a la salud mental, sino también a las actividades cotidianas de los jóvenes. Según el estudio, muchos estudiantes sacrifican tiempo de sueño y actividades recreativas por el uso excesivo de sus dispositivos. Este fenómeno ha llevado a algunos a desarrollar hábitos que perjudican su bienestar general, evidenciando la necesidad de cambiar la forma en que se aborda el uso de la tecnología en el ámbito escolar.
Reflexiones finales
Con la creciente preocupación por el bienestar de los estudiantes, es fundamental que se establezcan medidas efectivas que no solo limiten el uso de celulares, sino que también fomenten un entorno de aprendizaje saludable. "Nuestro gran lema es cambiar el hábito, y para eso no alcanza con limitar el uso de celulares frente a nosotros", concluyó Barbuzza. La discusión sobre el uso de celulares en escuelas continúa siendo relevante, y cada vez más educadores y padres se preguntan cómo abordar este tema de manera efectiva. La responsabilidad compartida entre la escuela y la familia es más crucial que nunca en la búsqueda de soluciones duraderas.
Las estadísticas y testimonios de este estudio dejan claro que el problema del uso excesivo de celulares en jóvenes es más complejo de lo que parece y requiere un enfoque integral para lograr un cambio positivo.
Fuentes: elrancaguino.cl, rhein-zeitung.de, diariodelamancha.com
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