Cuba vive una crisis energética alarmante tras sufrir su segundo apagón nacional en menos de una semana. Este evento, que afecta a casi 10 millones de residentes en la isla, ha sido descrito por las autoridades como el resultado de una grave escasez de combustible y problemas en el Sistema Energético Nacional (SEN). La situación se ha complicado debido a que algunas plantas generadoras tienen más de 30 años de antigüedad y funcionan al 40 % de su capacidad, lo que exacerba los problemas de suministro eléctrico en el país.

El primer apagón ocurrió el viernes, seguido de otro que dejó a muchas zonas de La Habana y otras provincias sin electricidad. Manuel Marrero, primer ministro de Cuba, mencionó que “ha sido otra semana muy dura bajo el impacto del bloqueo energético: dos desconexiones de la Red Eléctrica Nacional (SEN), casi sin combustible para alimentar las centrales y con varias unidades fuera de servicio”. Esta situación ha llevado a que el déficit de energía supere los 2,000 megavatios en los horarios pico, lo que resulta en apagones masivos en todo el país.

Consecuencias de la crisis energética

La crisis no solo afecta la vida diaria de los cubanos, sino que también resalta el impacto de las sanciones impuestas por Estados Unidos, que limitan las importaciones de combustibles y repuestos esenciales. La falta de recursos ha llevado a la Unión Eléctrica a realizar esfuerzos desesperados para restablecer el servicio, aunque estos han sido insuficientes para satisfacer la demanda. La mayoría de las centrales eléctricas están operando con serias limitaciones, lo que intensifica la desesperación entre la población.


A pesar de que se han realizado reconexiones parciales en el SEN, muchas áreas continúan sufriendo cortes de electricidad prolongados. Según reportes de EFE, el servicio se restableció en varias localidades 28 horas después del apagón, pero esto no ha sido suficiente para evitar que las interrupciones sigan siendo una constante en la vida de los cubanos.

Reacciones y futuro incierto

La situación ha generado una ola de descontento entre los ciudadanos, que ven en estos apagones un reflejo de la ineficiencia en la gestión del sistema eléctrico y la incapacidad de las autoridades para enfrentar la crisis. Algunos críticos señalan que la falta de inversión en infraestructura y el mantenimiento de las plantas han llevado a un punto crítico en el suministro de electricidad. Por otro lado, expertos advierten que, sin cambios significativos en la política energética y mejoras en la infraestructura, la situación podría seguir empeorando.

Este nuevo apagón nacional en Cuba pone de relieve no solo la fragilidad del sistema energético de la isla, sino también las tensiones políticas y económicas que afectan a la población. Mientras tanto, las autoridades continúan buscando soluciones, pero el futuro de la energía en Cuba sigue siendo incierto.
Fuentes: local10.com, infobae.com, El Vocero
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