Hong Kong— El incendio más letal en décadas en Hong Kong ha desatado cuestionamientos sobre corrupción y negligencia en las remodelaciones del complejo de apartamentos Wang Fuk Court, donde al menos 128 personas perdieron la vida.
El fuego comenzó el miércoles en los suburbios del norte de la ciudad y se propagó rápidamente por siete de las ocho torres del complejo, que alberga a unos 4,800 residentes. Vecinos habían advertido a las autoridades sobre los riesgos de seguridad desde más de un año antes del desastre.
La policía arrestó a tres hombres de una constructora por sospechas de homicidio involuntario y negligencia grave. Posteriormente, la Comisión Independiente Contra la Corrupción también los detuvo junto a otros ocho implicados, atribuyéndoles responsabilidad en las fallas de las remodelaciones. Según documentos públicos, la empresa Prestige Construction & Engineering Company estaba a cargo del proyecto.
Las investigaciones se centran en los materiales usados durante las obras, especialmente la malla de andamios y los paneles de espuma que recubrían ventanas, sospechosos de haber acelerado la propagación del fuego. El secretario de Seguridad, Chris Tang, explicó que el incendio se originó en una malla inferior y se intensificó al arder los paneles inflamables.
El Departamento del Trabajo confirmó que había recibido denuncias sobre los andamios, realizando 16 inspecciones desde julio de 2024 y emitiendo advertencias a los contratistas para reforzar las medidas contra incendios. A pesar de ello, la tragedia ocurrió pocos días después de la última revisión. La empresa había sido multada previamente con 30,000 dólares de Hong Kong (3,850 dólares estadounidenses) por violaciones a normas de seguridad.
Los bomberos tardaron alrededor de 40 horas en extinguir las llamas. Doce de ellos resultaron heridos y uno murió durante la operación. Algunos sistemas de alarma contra incendios del complejo no funcionaron, según el director de Servicios de Bomberos, Andy Yeung.
Hasta el sábado, las autoridades reportaban 128 cadáveres recuperados, de los cuales 44 permanecían sin identificar. Alrededor de 150 personas seguían desaparecidas. Entre las víctimas se encontraban dos trabajadores migrantes de Indonesia, mientras otros once compatriotas suyos continuaban ilocalizables, informó el cónsul general Yul Edison.
Familiares y residentes acudieron al lugar del siniestro para rendir homenaje, dejando flores y mensajes de indignación. “Más de 128 vidas inocentes, ¿qué hicieron mal?”, se leía en un cartel entre las ofrendas. La ciudad izó las banderas a media asta y el jefe ejecutivo John Lee encabezó un minuto de silencio junto a su gabinete vestido de negro.
Este es el incendio más mortífero desde 1948, cuando 176 personas murieron en un almacén de Kowloon, según el South China Morning Post.




