El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se encuentra en el centro de una controversia significativa tras la intervención del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el Mundial de Fútbol 2026. La situación ha llevado a que la ONG FairSquare presente una queja formal ante el Comité Olímpico Internacional (COI) por la falta de neutralidad política de Infantino. Este hecho se suma a una serie de conexiones que Infantino ha forjado con Trump desde 2018, cuando Estados Unidos, Canadá y México fueron elegidos como anfitriones del Mundial.
La controversia estalló cuando Trump admitió haber llamado a Infantino para solicitar la revisión de la tarjeta roja impuesta al delantero estadounidense Folarin Balogun, justo antes de un partido crucial contra Bélgica. Este acto ha sido interpretado por muchos como una intromisión política en el deporte, lo que ha provocado un debate intenso sobre la independencia de las decisiones arbitrales en el fútbol. De acuerdo con El País, la reacción alrededor de esta intervención ha sido considerable, destacando que "la intervención del presidente de EE.UU. rompe una línea inédita" en la historia del fútbol mundial.
La queja de FairSquare no solo se enfoca en la acción específica relacionada con Balogun, sino que también critica la reiterada violación de los "principios fundamentales del olimpismo" por parte de Infantino. Kirsty Coventry, miembro de la Comisión de Ética del COI, ha señalado que "obviamente, si lo hacen, lo investigarían". Un grupo de más de 50 miembros del Parlamento Europeo, junto con la federación noruega de fútbol, también han expresado su preocupación por la falta de neutralidad política de Infantino.
Infantino, por su parte, ha defendido su postura, asegurando que los órganos judiciales de la FIFA son independientes y que su conversación con Trump no influyó en la decisión sobre la tarjeta roja. En una declaración, Infantino afirmó: "Sí, obviamente hemos estado observando cómo se desarrollaba todo". Sin embargo, sus palabras han caído en terreno fangoso, ya que muchos críticos argumentan que la percepción de imparcialidad en el fútbol está ahora comprometida.
La situación se complica aún más con la proximidad de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, donde se espera que la neutralidad política sea un tema candente. La presión sobre Infantino podría aumentar, ya que el COI ha comenzado a investigar la queja presentada por FairSquare. La FIFA, que ha sido criticada en el pasado por su manejo de cuestiones políticas, se enfrenta a una prueba crucial en cuanto a su reputación y su compromiso con la independencia en el deporte.
Este escándalo no solo afecta a Infantino, sino que también pone en tela de juicio las relaciones entre el deporte y la política, especialmente en un evento de la magnitud del Mundial de Fútbol. La comunidad deportiva y los aficionados estarán atentos a cómo se desarrollan los acontecimientos en los próximos días y si se tomarán medidas significativas en respuesta a las quejas presentadas.
Fuentes: reforma.com, elpais.com, france24.com
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