La nueva prohibición federal que pone en jaque al auge de bebidas con THC

Una disposición federal podría eliminar en 2026 el lucrativo mercado de bebidas y aperitivos con THC derivados del cáñamo.
En el proyecto de ley que puso fin al cierre del gobierno federal este mes había una disposición para prohibir esas bebidas, junto con otras bebidas y aperitivos perjudiciales hechos de cáñamo

Las cervecerías artesanales de Minneapolis, como Indeed Brewing, han encontrado un salvavidas en las bebidas con THC, un producto cada vez más popular mientras las ventas de alcohol disminuyen. Pero ese crecimiento enfrenta una seria amenaza: el proyecto de ley que puso fin al más reciente cierre del gobierno federal incluye una disposición que prohibirá este tipo de productos a partir de noviembre de 2026.

La medida pretende frenar la proliferación de bebidas y comestibles hechos con compuestos psicoactivos derivados del cáñamo, un mercado valorado en 24,000 millones de dólares. «Es un gran problema. Sería un golpe para nuestras cervecerías y para todos los que disfrutan estos productos», afirmó Ryan Bandy, director comercial de Indeed.

El origen del auge se remonta a 2018, cuando el Congreso legalizó el cultivo de cáñamo industrial mediante la ley agrícola impulsada por el senador republicano Mitch McConnell. Sin embargo, la definición legal del cáñamo —menos de 0.3% de THC delta-9— abrió una brecha que permitió fabricar productos con suficiente THC derivado para generar efectos psicoactivos. Desde entonces, se han multiplicado aceites para vapear, dulces y bebidas no reguladas, incluso accesibles para menores.

Ante el vacío legal, distintos estados han reaccionado de forma dispar. California y Washington adoptaron prohibiciones parciales, mientras Texas y Minnesota optaron por regular. En este último estado, los comestibles con THC se han popularizado al punto de venderse en tiendas Target, representando cerca del 25% de las ventas en algunas cervecerías locales.

Buscando cerrar la laguna legal, McConnell promovió la prohibición federal dentro del acuerdo presupuestario aprobado por el Senado el 10 de noviembre. “Mantendrá estos productos peligrosos fuera de las manos de los niños”, sostuvo el senador, quien aseguró que el cáñamo industrial y el CBD seguirán permitidos.

La industria del cáñamo advierte que la medida podría eliminar más de 300,000 empleos y costar 1,500 millones de dólares en impuestos. Jonathan Miller, consejero general de U.S. Hemp Roundtable, confía en que haya tiempo para aprobar regulaciones menos severas antes de la entrada en vigor: “Si realmente pensaran que hay una emergencia sanitaria, no dejarían un año de margen”.

El debate continúa en el Congreso. El senador Rand Paul intentó eliminar la cláusula de McConnell, sin éxito. Las senadoras Amy Klobuchar y Tina Smith proponen permitir a los estados establecer sus propias normas, tomando como modelo la regulación estricta de Minnesota.

Mientras tanto, empresarios como Drew Hurst, de Bauhaus Brew Labs, temen lo peor. “Si se aprueba tal y como está redactado, no veo posibilidad de que Bauhaus siga operando”, dijo. Con la siembra de cáñamo en duda para el próximo año, los productores presionan por una solución antes de la próxima temporada agrícola.

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