Washington – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que el “atroz ataque” del miércoles a dos miembros de la Guardia Nacional cerca de la Casa Blanca demuestra que las políticas de migración laxas son “la mayor amenaza para la seguridad nacional que enfrenta nuestra nación”.
“Ningún país puede tolerar tal riesgo para nuestra propia supervivencia”, sostuvo Trump en un vídeo difundido en redes sociales. El mandatario reiteró su intención de reformar el sistema migratorio y fortalecer las deportaciones, al tiempo que aumentará el escrutinio sobre los migrantes ya presentes en el país.
De acuerdo con Trump y dos funcionarios de las fuerzas del orden, el sospechoso del tiroteo es un ciudadano afgano que llegó a Estados Unidos en septiembre de 2021 como parte de la Operación Bienvenidos Aliados, el programa de la era Biden que permitió el reasentamiento de cerca de 76,000 afganos tras la retirada de las tropas estadounidenses de Kabul.
El programa ha sido duramente criticado por Trump y sus aliados republicanos, quienes señalan fallas en los procesos de verificación. Los defensores, en cambio, aseguran que la iniciativa ofreció una vía humanitaria para quienes corrían peligro de represalias de los talibanes.
Trump describió a Afganistán como “un infierno en la tierra” y anunció que su gobierno revisará los casos de todos los que ingresaron desde ese país bajo la administración de Joe Biden. Además, extendió sus críticas a Minnesota, señalando que la llegada de “cientos de miles de somalíes” está “desgarrando ese estado que una vez fue grandioso”. Minnesota alberga la comunidad somalí más numerosa del país, con unas 87,000 personas, muchas de ellas refugiadas.
El presidente enfatizó que desea eliminar a quienes “no pertenezcan aquí o no aporten beneficios a nuestro país” y añadió: “Si no pueden amar a nuestro país, no los queremos”.
Poco después de sus declaraciones, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos anunció la suspensión indefinida del procesamiento de solicitudes de ciudadanos afganos mientras se revisan los protocolos de seguridad.
Organizaciones que apoyan a evacuados afganos expresaron su preocupación por un posible aumento del estigma. “No quiero que la gente aproveche esta tragedia como un ardid político”, advirtió Shawn VanDiver, presidente de #AfghanEvac, quien pidió no generalizar el caso.
Mientras tanto, el vicepresidente JD Vance criticó a Biden por “abrir la compuerta a refugiados afganos no verificados”, argumentando que “no deberían haber estado en nuestro país”. Añadió que las críticas a las políticas migratorias estrictas son “equivocadas” y que el ataque demuestra la necesidad de mantener controles más duros.
La administración Trump continúa implementando medidas para endurecer la inmigración, una prioridad que, según sus declaraciones, se fortalecerá tras este incidente.




