RÍO CAUTO — Miles de cubanos continúan viviendo sin electricidad, agua potable ni refugios adecuados casi un mes después del paso del huracán Melissa, que arrasó el oriente de la isla como una de las tormentas atlánticas más intensas registradas.
Durante el día, las familias caminan hasta los ríos cercanos para llenar recipientes con agua. Por la noche, duermen hacinadas bajo lonas o tiendas de campaña. “Lo perdimos todo en la inundación”, contó Lucía García, de 80 años, quien vive en un aula escolar junto a sus hijos y su esposo enfermo.
Esa escuela, en Río Cauto, alberga a 14 familias y sirve comidas diarias a otras 25. Camiones de agua pasan cada tres o cuatro días. Tras el ciclón, más de 2,300 personas fueron evacuadas, aunque las autoridades informaron que el retorno a los hogares había “concluido”. Sin embargo, muchos siguen sin casa propia.
En Los Mangos, las aguas cubrieron el pueblo entero. “Nos evacuaron, pero nadie esperaba esa altura del agua”, relató Anisleydis Hidalgo, quien ahora comparte una tienda de campaña con su hija. Según la trabajadora social Lianet Socarras, 58 personas —incluidos 30 niños— viven en diez carpas donadas por la India. “El problema más crítico es el agua potable”, advirtió.
En Guamá, las secuelas también son graves. “El mar entró en mi casa y lo destruyó todo”, lamentó Altagracia Fonseca, de 65 años. Como muchos otros, solo pudo rescatar algo de ropa. Elizandra Sorrilla, otra residente, relató que sus hijos y su perro viven con ella en una tienda improvisada. “Nos prometen ayuda, pero los recursos no han llegado”, dijo.
La falta de electricidad agrava la desesperación. En El Carmen, vecinos bloquearon una carretera para exigir que se restablezca el servicio. “Todo el mundo quiere electricidad”, respondió Alfredo López, director general de la Unión Eléctrica Nacional, quien aseguró que trabajan “sin descanso”. Se prevé que las reparaciones duren hasta mediados de diciembre.
El gobierno distribuye alimentos, colchones y tejas, aunque las carencias persisten en medio de crecientes tensiones entre Cuba y Estados Unidos, tras las políticas del presidente Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio, que endurecieron las sanciones vigentes.
De acuerdo con la ONU, unas 53,000 personas aún no han podido regresar a sus hogares, y 7,500 permanecen en refugios oficiales. Aunque no se reportaron muertes en Cuba, las bandas de Melissa dejaron al menos 45 víctimas en Jamaica y 43 en Haití.
El presidente Miguel Díaz-Canel describió la situación como una de “daños cuantiosos” para la isla. Mientras tanto, miles de familias luchan por sobrevivir con lo poco que les quedó.




