Las autoridades continúan investigando el accidente ocurrido el domingo en Canóvanas, donde una mujer y dos menores perdieron la vida tras ser atropellados. Investigadores de la Policía de Puerto Rico analizan distintas pruebas para determinar las causas del incidente.
El teniente Rodolfo León, del Negociado de Patrulla de Carreteras, informó a El Nuevo Día que iniciaron las gestiones para reunir la evidencia necesaria que permita establecer las circunstancias del suceso. Explicó que esta pesquisa tomará más tiempo que la del accidente fatal en Vega Baja, donde se radicaron cargos en apenas 36 horas.
“En el caso de Vega Baja hubo una prueba oficial, que fue la prueba de aliento, de .010%, y se pudo radicar. El caso de Canóvanas conlleva una investigación adicional. El joven que los atropelló arrojó .000%. Entonces, hay que buscar el móvil”, indicó León.
Los hechos ocurrieron alrededor de las 2:12 p.m. del 23 de noviembre, en la carretera PR-3 cerca de The Outlets 66. En el lugar se celebraba una actividad de recaudación de fondos para un equipo de baloncesto juvenil.
Según la Policía, un joven de 18 años y residente de Loíza conducía un Suzuki Vitara rojo del año 2008 a exceso de velocidad por la PR-66. Al llegar a la intersección con las carreteras PR-3 y PR-188, perdió el control del volante y se desvió hacia un área verde al costado derecho de la vía, donde impactó a tres peatones.
Las víctimas fueron identificadas como Angélica Lebrón de Jesús, de 42 años, y su hijo Jayden Bermúdez Lebrón, de 12, ambos de Loíza, quienes fallecieron en el lugar. Kenny Yadiel Almonte Olea, de 14 años y residente de Carolina, murió en el hospital mientras recibía atención médica.
“Según la magnitud del accidente, sí hubo velocidad. Pero hay que ‘supinar’ cámaras para ver por qué circunstancias ese joven atropelló a esas personas”, expresó el teniente. Añadió que solicitaron órdenes judiciales para examinar un teléfono celular ocupado y tendrán acceso a cámaras de seguridad, además de realizar una inspección minuciosa del vehículo.
El conductor fue citado para una fecha posterior. León subrayó que deben ser rigurosos con la evidencia que se presente ante el magistrado, recordando que la ley concede hasta diez meses para radicar cargos. Sobre versiones que apuntan a que el conductor pudo haberse dormido, dijo que “es materia de defensa que se está investigando. En este momento no se puede decir”. Sin embargo, recalcó que quedarse dormido al volante constituye negligencia.
De acuerdo con la ley, un conductor que cause daño a una persona por “guiar temerariamente” se expone a una pena máxima de ocho años de prisión.




