La jueza federal de distrito, Amy Berman Jackson, ha dictado un fallo que permite que los beneficiarios del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP) utilicen su ayuda para comprar golosinas, un cambio significativo que afecta a 23 estados en Estados Unidos. Esta decisión frena las restricciones implementadas por el Departamento de Agricultura de los EE. UU. (USDA), que habían sido aprobadas para bloquear la compra de alimentos azucarados con fondos federales.

El caso fue elevado a la corte por cinco beneficiarios del SNAP provenientes de Colorado, Iowa, Nebraska, Tennessee y Virginia Occidental, quienes alegaron que las prohibiciones del USDA violaban la Ley de Procedimientos Administrativos. La jueza Jackson subrayó que, aunque existan intenciones legítimas para fomentar elecciones alimentarias más saludables entre los beneficiarios, “lo que no pueden hacer es infringir la ley y sus propias normas al mismo tiempo”, según reporta Bloomberg Law.

Impacto del fallo en el SNAP

Este fallo es crucial ya que el programa SNAP ayuda a casi 39 millones de estadounidenses, proporcionando asistencia alimentaria esencial. Las restricciones previamente instauradas no solo limitaban la compra de golosinas, sino que también afectaban la capacidad de los beneficiarios para adquirir otros productos alimenticios. Durante el juicio, la jueza Berman Jackson enfatizó que los demandantes demostraron que el USDA había sobrepasado su autoridad al establecer tales limitaciones.

La decisión de la jueza se produce en un contexto donde la administración de Donald Trump había impulsado políticas que buscaban restringir el uso de las ayudas para la compra de ciertos alimentos, en un intento por promover un estilo de vida más saludable. Sin embargo, la jueza también resaltó que cualquier alimento o producto alimenticio destinado al consumo doméstico debe ser accesible, salvo excepciones como bebidas alcohólicas o tabaco.

Reacciones a la decisión

Brooke Rollins, una figura destacada en la administración Trump, criticó la decisión, describiendo a la jueza como “una jueza activista” que bloqueó lo que él consideraba una restricción de sentido común. A pesar de estas críticas, el fallo es visto como un triunfo para quienes defendieron el derecho a utilizar las ayudas alimentarias de manera más flexible. La organización Make America Healthy Again había respaldado las restricciones, pero la decisión de la corte contradice este enfoque, reafirmando el derecho de los beneficiarios a decidir cómo gastar su asistencia.

El Departamento de Agricultura ahora se enfrenta a la tarea de revisar sus políticas en relación con el uso de los beneficios del SNAP, ya que el fallo podría obligar a una reevaluación de los criterios de elegibilidad y las compras permitidas. Esto podría tener un efecto de amplio alcance en la salud y bienestar de millones de beneficiarios que dependen de esta ayuda.

El impacto de esta decisión será monitoreado de cerca, ya que representa un cambio potencial en cómo se maneja la ayuda alimentaria en el país. La lucha por un SNAP más inclusivo y accesible continúa, y este fallo podría ser un paso importante hacia lograr que Estados Unidos sea un país más saludable, como lo plantean algunas voces en el debate público.
Fuentes: news.bloomberglaw.com, hks.harvard.edu, ssa.gov
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