Francisco Domenech ha presentado acusaciones graves contra Sebastián Negrón Reichard, exsecretario del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC), mediante dos declaraciones juradas ante el Departamento de Justicia y la Oficina de Ética Gubernamental. Estas denuncias incluyen cinco violaciones de ética y tres delitos del Código Penal, de acuerdo con información de diversas fuentes.
Las imputaciones de Domenech se centran en la intervención de Negrón en contratos que superan los $74.1 millones, beneficiando a clientes del bufete de su abuelo, Reichard & Escalera, que incluye a conocidas empresas como Ethicon, Stryker, CooperVision y Janssen Ortho. Este señalamiento ha generado un gran revuelo en la esfera política, considerando la magnitud de los contratos involucrados.
Además, Domenech ha afirmado que la esposa de Negrón solicitó un decreto contributivo al DDEC justo días después de la apertura de su empresa. También se menciona que Negrón nombró a un director que provenía del mismo bufete familiar, lo que podría constituir un conflicto de interés. Esta información fue reportada por Instagram y varios medios locales, incluyendo El Vocero.
Por su parte, Sebastián Negrón ha respondido a las acusaciones de Domenech, alegando que sus imputaciones son “mentiras”, “medias verdades” y “tergiversaciones”. En respuesta a estas afirmaciones, Negrón había presentado previamente querellas contra Domenech, acusándolo de influir en la otorgación de contratos gubernamentales a personas cercanas a él. La situación ha escalado en el ámbito político, dejando a ambos funcionarios en una especie de tira y afloja público.
El contexto de estas declaraciones es crucial, ya que se da en un momento donde la ética gubernamental es un tema candente en Puerto Rico. La Oficina de Ética Gubernamental ha sido criticada en múltiples ocasiones por su efectividad y capacidad para manejar este tipo de casos de corrupción. La presión sobre esta oficina para actuar será mayor ahora que se han presentado acusaciones tan serias.
La controversia entre Francisco Domenech y Sebastián Negrón Reichard no solo pone en la mira a estos dos funcionarios, sino que también resalta la fragilidad de la confianza pública en las instituciones. Los próximos pasos de las autoridades podrían definir el rumbo de esta historia y las implicaciones que tendrá en la política puertorriqueña, donde la corrupción ha sido un tema recurrente.
La situación sigue desarrollándose, y se espera que se realicen más declaraciones y posiblemente investigaciones adicionales. La ciudadanía permanece atenta a cómo se resolverán estas serias acusaciones, que podrían tener repercusiones significativas para ambos involucrados y el gobierno en general.
Fuentes: instagram.com, El Vocero, facebook.com
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