Hace 45 años comenzó un caso judicial que cambió la forma en que Puerto Rico entiende la educación especial. Lleva el nombre de Rosa Lydia Vélez, una madre que luchó incansablemente para que su hija recibiera una educación adecuada. Su empeño se convirtió en símbolo de resistencia para cientos de familias que, como ella, exigieron justicia y equidad en un sistema educativo que durante décadas les dio la espalda a los niños y niñas con impedimentos.
El pleito Rosa Lydia Vélez marcó un antes y un después en la defensa de los derechos educativos de la población con diversidad funcional. Aunque desde entonces se han logrado avances importantes en políticas y servicios, persisten retos estructurales y barreras burocráticas que dificultan su plena implementación. La historia de Rosa Lydia continúa recordando al país la importancia de garantizar una educación pública accesible, inclusiva y digna para todos.




