A 17 días del cierre de la temporada de huracanes, la meteoróloga de El Nuevo Día, Ada Monzón, reconoció los progresos tecnológicos que permiten pronósticos más rápidos y precisos en un escenario donde los ciclones se intensifican con mayor frecuencia. Aunque Puerto Rico vivió una temporada relativamente calmada, el Caribe presenció el poder del huracán Melissa, el más fuerte en tocar tierra en la cuenca atlántica desde 1851, según la científica.
Monzón recordó que el calentamiento del océano no necesariamente provoca más ciclones, pero sí huracanes más intensos, lo que vincula directamente al cambio climático. Destacó que este año el 60% de los sistemas alcanzaron categoría tres o superior, superando los pronósticos iniciales.
Explicó que Melissa fue el único huracán que pasó por el Caribe o el Golfo de México, fortalecido por el calor acumulado. Subrayó además que los modelos que utilizan inteligencia artificial, junto con nuevas herramientas robóticas, han mejorado notablemente la capacidad de preparación, permitiendo advertencias tempranas a países como Jamaica, Haití y República Dominicana.
Pese al uso de estas tecnologías, admitió que la devastación por un fenómeno de tal magnitud era inevitable, aunque sostuvo que la preparación temprana evitó pérdidas mayores. Estas expresiones las ofreció tras culminar una serie de cuatro foros realizados junto a El Nuevo Día y Primera Hora, donde abordó los aspectos científicos e históricos de la temporada y su relación con el cambio climático.
“Ha sido una de las experiencias más bonitas que he tenido”, afirmó Monzón al destacar el aprendizaje compartido con las comunidades. Los encuentros en Toa Baja, San Juan, Caguas y Guaynabo le permitieron promover la acción ante la crisis climática y fomentar resiliencia. La meteoróloga, autora de la serie “A tiempo”, publicada en El Nuevo Día, insistió en que todavía hay oportunidad para tomar decisiones efectivas, aunque el margen se acorta.
El huracán Erin fue el fenómeno más cercano al país este año, con su ojo pasando a 100 millas de distancia y dejando ráfagas de hasta 58 millas por hora, además de 160,000 abonados de LUMA Energy sin servicio eléctrico.
Monzón resaltó que las temporadas tranquilas deben aprovecharse para fortalecer la infraestructura y prepararse ante futuros ciclones más extremos. A su juicio, Puerto Rico cuenta con más herramientas desde el huracán María, aunque urge atender la salud mental de la población afectada por aquel desastre.
A poco más de dos semanas del cierre oficial de la temporada, indicó que no se esperan nuevos sistemas. “Todo Puerto Rico está pensando en la Navidad y en Acción de Gracias. Que los demás disfruten; nosotros, los meteorólogos, seguimos vigilantes para dar tranquilidad”, concluyó Monzón.




