Las sanciones contra Cuba por parte de Estados Unidos alcanzan un nuevo nivel este viernes, con el fin del plazo de gracia otorgado a las empresas extranjeras para romper sus lazos con la isla. El continuo aumento de la presión bajo la presidencia de Donald Trump también incluyó nuevas represalias contra el líder cubano Miguel Díaz-Canel y un hijo de Raúl Castro.
Fin del periodo de gracia
El mandatario estadounidense, Donald Trump, había anunciado el 1 de mayo medidas contra empresas extranjeras que operan en sectores como la energía, la defensa, la minería y los servicios financieros en Cuba. Las restricciones debían ser cumplidas antes del 5 de junio, fecha límite impuesta para deshacer vínculos con estas entidades.
En un intento por intensificar las sanciones contra el Gobierno de Cuba y el conglomerado militar empresarial Gaesa—ya sancionado por Estados Unidos—Trump advirtió que aquellos que continúen haciendo negocios con el régimen cubano podrían ver congelados sus activos en territorio estadounidense.
Impacto y reacciones a las sanciones
Además de estas acciones, quienes estén vinculados con entidades gubernamentales cubanas podrían enfrentar restricciones de entrada a Estados Unidos y sanciones económicas. Estas medidas se han calificado desde Cuba como «ilegales y abusivas», sumándose al embargo petrolero y otras acciones tras la detención del expresidente venezolano Nicolás Maduro.
El Departamento del Tesoro de EE.UU. anunció sanciones adicionales contra Díaz-Canel y figuras cercanas, incluido el Ministerio de las Fuerzas Armadas cubanas y los Comités de Defensa de la Revolución. Como consecuencia, múltiples aerolíneas y empresas con años de presencia en la isla han comenzado a retirarse.
Desde febrero, aerolíneas como las canadienses y rusas han suspendido vuelos a Cuba, y compañías como Air France, Turkish Airlines e Iberia han hecho lo propio. Transportistas marítimos como CMA CGM y Hapag-Lloyd dejaron de aceptar nuevos envíos hacia o desde la isla. Igualmente, Sherritt, la minera canadiense con la mayor inversión extranjera en Cuba, ha detenido su extracción de níquel y cobalto.
Consecuencias económicas y futuras relaciones
Las cadenas hoteleras extranjeras más grandes en la isla, incluidas las españolas Meliá e Iberostar, y las compañías canadienses e indonesias, han cesado sus actividades. Incluso, un banco que gestionaba pagos con Visa y Mastercard en Cuba ha cerrado operaciones, bloqueando ingresos esenciales.
Las medidas buscan afectar a empresas extranjeras en sectores clave que cooperen con el gobierno cubano, pero el ambiguo lenguaje de la orden también permite sanciones a empresas sin presencia física en Cuba. Según expertos, esta estrategia funciona como advertencia para desalentar relaciones con la isla.
A pesar de los intentos de restablecer el diálogo y los contactos diplomáticos, militares y de inteligencia entre Washington y La Habana, las tensiones han aumentado. Mientras la administración Trump ha hecho amenazas de control sobre la isla, también ha reflejado una voluntad de negociación si la situación en Cuba lo permite.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha enfatizado la necesidad de un cambio de liderazgo en Cuba para aplicar transformaciones, una propuesta rechazada firmemente por el gobierno cubano que insiste en no negociar su soberanía.
Fuente: El Nuevo Día
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