En Aibonito, la vestimenta ocupada por la Policía en la residencia de Elvia Cabrera Rivera difiere de la que usaba según cámaras de seguridad antes del asesinato de Gabriela Nicole Pratts Rosario. Así lo sostuvo el agente Gerardo Berríos Padilla, testigo en el juicio por jurado contra Cabrera Rivera. Se evaluó una propuesta que podría reducir los 27 testigos anunciados como prueba de cargo, mediante acuerdos de estipulación sobre hechos o evidencia. La fiscal Silda Rubio Barreto respaldó esta iniciativa, estableciendo reuniones para discutirlo. Durante el juicio, Berríos Padilla testificó sobre la inconsistencia entre la ropa ocupada y la vista en video de La Placita Martínez, donde Cabrera trabajaba. También se destacó que el juzgado permitió la discusión de estipulaciones, reanudando el desfile de testigos el 10 de junio.
El contrainterrogatorio se centró en cuestionar la credibilidad de Berríos, especialmente sobre una querella de 2004 de mendacidad. También se debatió el allanamiento en la residencia de Cabrera Rivera, informándose que se buscaban prendas y un cuchillo con posible sangre. La defensa enfatizó que la declaración jurada no mostraba a Cabrera portando un arma blanca. El juicio reveló una navaja a simple vista en la propiedad y un perro especializado marcó una camisa del negocio donde Cabrera laboraba. La defensa puso en duda la capacidad de comparación visual de la evidencia incautada con las grabaciones. Finalmente, se abordó la cooperación de Cabrera Rivera durante el allanamiento. El caso conlleva cargos de asesinato en primer grado y violación a la Ley de Armas.



