La enfermera anestesista Jackeline Correa Vázquez, acusada por un gran jurado de robar fentanilo de hospitales, quedó en libertad condicionada tras prestar la fianza fijada durante la vista inicial celebrada este martes en el Tribunal Federal en Hato Rey.
Correa Vázquez, de 45 años, hizo alegación de no culpabilidad ante el magistrado federal Héctor Ramos Vega, quien estableció una fianza no asegurada de $10,000. No tuvo que pagar ese monto, pero fue liberada bajo supervisión electrónica.
En una fianza no asegurada, el acusado no paga ni coloca bienes en garantía, sino que se compromete a comparecer a todas las vistas del proceso. Si incumple, deberá pagar el monto total.
La enfermera, licenciada por el Departamento de Salud y especializada en anestesia, enfrenta cuatro cargos por manipulación de productos de consumo y cuatro cargos adicionales por obtener una sustancia controlada mediante fraude, engaño o falsificación. De ser hallada culpable, se expone a hasta 10 años de prisión por manipular productos y a cuatro años adicionales por obtener sustancias controladas de forma ilegal.
Según la acusación federal, Correa Vázquez habría aprovechado su posición para acceder a ampolletas de citrato de fentanilo destinadas al cuidado de pacientes, extraer su contenido y sustituirlo por líquidos inertes antes de volver a sellarlas para aparentar que estaban intactas.
“Correa Vázquez participó en un esquema en el cual accedió repetidamente a ampolletas confiadas a su custodia para el cuidado legítimo de pacientes y las obtuvo de manera ilegal”, señaló William Stephen Muldrow, jefe de la Fiscalía federal en la isla. Añadió que la enfermera manipuló las ampolletas “extrayendo el citrato de fentanilo y sustituyéndolo con líquidos transparentes con el fin de encubrir el robo”.
“Con estos actos, abusó de su posición profesional, puso en riesgo la seguridad de los pacientes y comprometió la integridad de las sustancias controladas bajo la custodia de sus empleadores”, enfatizó Muldrow.
La Fiscalía federal informó que la investigación para determinar el paradero del fentanilo sustraído continúa abierta. La orden de arresto fue ejecutada por agentes de la Administración para el Control de Drogas (DEA) en Carolina.




