En centros de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos, cientos de inmigrantes denuncian negligencia médica que ha derivado en infecciones, enfermedades agravadas e incluso muertes. Una investigación de KFF Health News y The Associated Press revela que en al menos 33 estados se han presentado demandas por falta de atención adecuada.
Los testimonios son desgarradores. Un albanés contó que debió extraerse un diente él mismo después de meses de dolor sin atención en Nuevo México. Una hondureña fue hospitalizada tras negársele la medicina para la presión arterial en Florida. Un venezolano casi pierde una pierna en Vermont por una bacteria que no fue tratada a tiempo.
Según los informes, los detenidos no reciben medicamentos esenciales para afecciones como hipertensión, diabetes, Parkinson o VIH. Muchos denuncian largos retrasos, infecciones sin tratar y cánceres ignorados. Desde que el presidente Donald Trump regresó al cargo, las detenciones del ICE superaron las 75,000 personas, casi el doble que el año anterior.
El Departamento de Seguridad Nacional no respondió a peticiones de comentarios, pero su director médico interino, Sean Conley, ha sostenido que los inmigrantes reciben atención médica “adecuada y oportuna”. Sin embargo, documentos judiciales muestran otra realidad: en Nevada, un disidente armenio sufrió hipertensión sin atención; en Georgia, un guatemalteco estuvo a punto de perder una pierna por falta de tratamiento; y en Florida, un mexicano con cáncer fue deportado sin haber visto a un oncólogo.
Investigadores de The Journal of the American Medical Association calificaron la detención actual como la más letal en dos décadas. El DHS reporta 51 muertes bajo custodia y un alza sin precedentes de suicidios. Los traslados frecuentes entre centros agravan la situación, interrumpiendo tratamientos. Casos documentados incluyen personas con glaucoma o VIH que pierden su medicación durante esos traslados.
El cierre de la Oficina de Defensoría de Inmigrantes Detenidos del DHS ha dejado a las familias sin recursos para denunciar abusos. Muchos parientes relatan ver cómo sus seres queridos empeoran día a día. Una mujer en California vio a su madre de 64 años tambalearse y respirar con dificultad tras semanas sin sus medicinas. Un rumano sufrió un derrame cerebral durante una videollamada con su hija luego de no recibir los medicamentos cardíacos que necesitaba.
A pesar de las promesas oficiales, abogados y jueces alertan sobre una “indiferencia descarada ante problemas evidentes”. Más de 40,000 peticiones de habeas corpus se han presentado durante el segundo mandato de Trump, y la Corte Suprema podría pronunciarse pronto sobre la legalidad de las detenciones y las condiciones médicas en custodia. Mientras tanto, miles de personas siguen esperando atención básica que podría salvarles la vida.



