WASHINGTON — El presidente Donald Trump intentó crear un fondo de casi $1,800 millones que podría haberse canalizado hacia sus simpatizantes como parte de un acuerdo para resolver una demanda que interpuso contra su propio gobierno. La Casa Blanca reevalúa esa propuesta tras objeciones del Congreso y los tribunales.
Trump, que ha convertido la presidencia en una fuente de beneficios personales, enfrenta críticas por negocios que incluyen desde licencias de su marca hasta inversiones y contratos con empresas cercanas a su familia. La Casa Blanca desestimó las críticas calificándolas como una “narrativa trillada” promovida por los demócratas. “El presidente Trump solo actúa en el mejor interés del público estadounidense”, afirmó su portavoz Anna Kelly.
Entre los ejemplos destacados está su intento de obtener cientos de millones de dólares en compensaciones del Departamento de Justicia y del IRS, tras demandas relacionadas con el registro del FBI en Mar-a-Lago y la filtración de sus declaraciones de impuestos. En paralelo, acuerdos del gobierno han beneficiado a firmas con vínculos familiares, como Powerus y Vulcan Elements.
En los mercados financieros, archivos de la Oficina de Ética Gubernamental reportan que Trump realizó más de 3,600 transacciones bursátiles en el primer trimestre de 2026 por más de $100 millones, incluyendo acciones de empresas de tecnología e inteligencia artificial poco antes de que su administración adoptara políticas que las favorecían.
Su familia también ha ganado terreno en el mundo de las criptomonedas. La moneda $TRUMP y la compañía World Liberty Financial, dirigida por su hijo Zach y cofundada con Steve Witkoff, han recibido apoyo de inversionistas de Emiratos Árabes Unidos y de Abu Dhabi.
Trump además cobra regalías por licencias de su nombre en productos como biblias, perfumes, guitarras y zapatillas, algunos de los cuales ha promocionado desde la Casa Blanca. Durante encuentros oficiales, ha mostrado artículos con el lema “Trump 2028”, que se venden por $55 en su sitio web.
Sus propiedades han sido escenario de eventos del Comité Nacional Republicano y de grupos aliados, que han gastado al menos $26 millones desde 2015 en hoteles y campos de golf de su propiedad. Doral, en Florida, albergará la cumbre del G20 en noviembre, donde los asistentes pagarán directamente a la Organización Trump. El presidente asegura que se cobrará “al costo”.
Finalmente, Trump ha impulsado proyectos de infraestructura con fondos públicos, entre ellos una renovación del Lincoln Memorial por $13.1 millones, la construcción de un arco ceremonial en Washington y la remodelación del Ala Este de la Casa Blanca, inicialmente presupuestada en $400 millones y luego ampliada a $1,000 millones con fondos federales. Legisladores también cuestionan el regalo de un avión valorado en $400 millones de Qatar, sujeto a mantenimiento y mejoras de seguridad financiadas por contribuyentes.
La administración defiende que no existen conflictos de interés y que todas las decisiones se han tomado “con apego a la ley y en beneficio del pueblo estadounidense”.
(Esta historia fue traducida y revisada por un editor antes de su publicación.)



