Dubái – Estados Unidos bombardeó instalaciones de radar y control de drones en Irán luego de que Teherán derribara un dron estadounidense, según confirmó el ejército de Estados Unidos. Irán reconoció haber respondido con fuego, mientras Kuwait informó haber interceptado proyectiles entrantes.
El frágil alto el fuego entre ambos países ha sufrido múltiples rupturas, lo que complica las negociaciones para poner fin a la guerra. Fuentes diplomáticas indicaron que un nuevo ataque podría descarrilar el proceso. Mientras tanto, Irán mantiene un fuerte control sobre el estrecho de Ormuz, afectando los suministros energéticos globales y elevando los precios del combustible.
El Comando Central de Estados Unidos reportó que los ataques, realizados alrededor de la ciudad de Geruk y la isla de Qeshm, fueron una respuesta “medida y deliberada” a la agresión iraní, incluido el derribo del dron MQ-1 sobre aguas internacionales. Agregó que los aviones estadounidenses destruyeron defensas antiaéreas, una estación de control y dos drones iraníes de ataque.
Kuwait, que alberga al Comando Central estadounidense para Medio Oriente, indicó que sus defensas antiaéreas respondieron a misiles y drones durante la madrugada del lunes. Por su parte, la Guardia Revolucionaria iraní aseguró haber replicado a un ataque estadounidense, sin detallar la ubicación, y denunció un impacto contra una torre de telecomunicaciones.
La televisión estatal iraní difundió imágenes del lanzamiento de un misil balístico con un adhesivo que mostraba al presidente Donald Trump herido, acompañado del mensaje “Hasta que el último soldado estadounidense abandone la región”.
Los bombardeos reavivaron la tensión en las negociaciones de alto el fuego. Durante el fin de semana, Estados Unidos atacó un buque de carga con bandera de Gambia que intentaba romper el bloqueo marítimo. Aunque algunos barcos han logrado salir del estrecho de Ormuz —por donde solía transitar una quinta parte del petróleo mundial—, la crisis sigue afectando también la exportación de fertilizantes, aumentando el temor de desabastecimiento global.
Trump se reunió con sus asesores, pero no ha decidido si ampliará el alto el fuego ni si permitirá la reapertura del estrecho. Irán sostiene que un acuerdo aún no está cerrado. Desde el inicio del conflicto, el 28 de febrero, Washington e Israel lanzaron ataques contra Irán con el objetivo, según Trump, de impedir que el país obtenga armas nucleares. Teherán asegura que su programa nuclear tiene fines pacíficos, aunque cuenta con material suficiente para fabricar varios artefactos si así lo decidiera.
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, indicó que los negociadores buscan establecer términos generales sobre el programa nuclear iraní antes de avanzar a una fase más detallada. Mientras, el portavoz del Ministerio iraní de Exteriores, Esmail Baghaei, acusó a Washington de modificar “constantemente sus posiciones” y admitió el ambiente “de profunda desconfianza” entre ambos gobiernos.
Trump, por su parte, expresó optimismo en su red Truth Social: “Irán realmente quiere llegar a un acuerdo… todo saldrá bien al final”, escribió el mandatario.



