El alcalde de Newark (New Jersey), Ras Baraka, decretó este domingo un toque de queda luego de una nueva noche de disturbios entre manifestantes y agentes del Servicio de Inmigración (ICE) frente al centro de detención de inmigrantes Delaney Hall.
“Para garantizar la seguridad y el bienestar de todos los residentes, se establece un toque de queda obligatorio en un área de media milla a la redonda de Delaney Hall, con efecto inmediato”, expresó Baraka en un comunicado. La medida restringe la circulación todas las noches, de 9:00 p.m. a 6:00 a.m., hasta nuevo aviso.
El funcionario advirtió que quienes incumplan la orden recibirán primero una advertencia para desalojar la zona, pero quienes persistan podrán ser expulsados y enfrentar citaciones legales o sanciones adicionales. Además, la avenida donde se ubica el centro permanecerá cerrada al tránsito peatonal y solo se permitirá el acceso a vehículos oficiales.
La decisión surge después de varios días de protestas frente al centro de detención, donde algunos de los 300 migrantes alojados iniciaron una huelga de hambre alegando condiciones inhumanas. Según Baraka, “debido al agravamiento de la situación en Delaney Hall y a la creciente necesidad de intervención policial, es necesario tomar medidas inmediatas para proteger la seguridad pública. Ya se ha detenido a varias personas a las que se les incautaron armas”.
Durante las manifestaciones del sábado se registraron tensiones entre grupos contrarios a la política migratoria del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y simpatizantes del ICE, así como enfrentamientos con agentes de seguridad.
La gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, desplegó a la policía estatal y delimitó una zona de protesta “protegida” luego del arresto de varios manifestantes, en un esfuerzo por mantener el orden tras los incidentes.




