Bogotá — Los colombianos acuden a las urnas este domingo en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, en medio de un clima de violencia y con candidatos que representan posturas muy distintas frente al proceso de paz en un país desgastado por décadas de conflicto armado.
La jornada es vista como un referéndum sobre las políticas del presidente Gustavo Petro, a diez años de la firma del histórico acuerdo de paz con las FARC. Aunque aquel pacto prometía el fin del ciclo de guerra, la violencia ha resurgido con fuerza, incluyendo ataques con drones y atentados. En junio pasado, el candidato Miguel Uribe Turbay murió tras recibir un disparo durante un mitin político.
En la papeleta figuran 14 aspirantes, pero la contienda se centra en tres: el senador Iván Cepeda, aliado de Petro; Abelardo de la Espriella; y Paloma Valencia. Cepeda lidera las encuestas con una promesa de continuar la “paz total” de Petro mediante el diálogo con los grupos armados aún activos. Aunque el plan ha tenido resultados limitados, mantiene respaldo entre sectores que valoran los avances sociales del gobierno, como el aumento del salario mínimo.
En contraste, De la Espriella y Valencia impulsan una agenda de mano dura. De la Espriella, abogado conocido como “El Tigre”, propone medidas severas inspiradas en las políticas de seguridad de El Salvador. Valencia, por su parte, es considerada protegida del expresidente Álvaro Uribe y defiende una estrategia militar firme contra los grupos insurgentes.
Ambos han expresado afinidad con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha promovido una postura más agresiva hacia América Latina y ha exigido a países como Colombia actuar con mayor severidad frente al crimen organizado.
Si ningún aspirante alcanza el 50% de los votos, los dos primeros competirán en una segunda vuelta en junio.
Mientras unos votantes reclaman medidas implacables contra la delincuencia, otros abogan por continuar el diálogo. María Eugenia, costurera de 57 años en Bogotá, dijo que respalda a De la Espriella “aunque cueste vidas”, mientras Cristian Morales, de 26 años, defendió el enfoque pacifista de Cepeda: “La solución no son las armas; eso solo traerá más sangre”.
El país llega a esta elección profundamente dividido entre quienes prefieren la negociación y quienes apuestan por la fuerza como camino hacia la paz.




