Con el objetivo de evitar que pacientes en Puerto Rico lleguen tarde a un trasplante de hígado, riñón o páncreas, la organización sin fines de lucro Direct Relief ofreció una jornada educativa dirigida a decenas de proveedores de salud primaria. El esfuerzo busca promover la detección temprana y facilitar los referidos para enfermedades hepáticas y renales.
Según la Sociedad Internacional de Nefrología, Puerto Rico enfrenta un panorama crítico al registrar la prevalencia más alta de enfermedad renal crónica en Latinoamérica, con una tasa aproximada de 16.8%. “El gran desafío clínico que enfrentamos en Puerto Rico es que muchos pacientes no son identificados ni referidos a tiempo para una evaluación formal, lo que aumenta significativamente los riesgos y limita sus opciones de tratamiento”, afirmó Ivonne Rodríguez Wiewall, directora ejecutiva de Direct Relief, en un comunicado.
El simposio “Criterios de selección y referido para trasplante de hígado, riñón y páncreas en Puerto Rico: lo que todo médico primario debe saber” se celebró en el Hotel Hyatt Place de Bayamón, en alianza con VOCES Academy, división educativa de VOCES Puerto Rico.
Entre las ponentes participó la doctora Nilka de Jesús, directora médica del Centro de Trasplante de Órganos del Hospital Auxilio Mutuo, quien destacó la importancia del diagnóstico temprano y del referido oportuno en adultos con enfermedades que afectan órganos abdominales. “Desde 2019, Direct Relief ha sido un aliado valioso para nuestro Centro de Trasplante. Su apoyo ha fortalecido la educación, la colaboración y el acceso a recursos que mejoran la calidad del cuidado que ofrecemos a nuestros pacientes”, sostuvo.
De acuerdo con el Comité de Asuntos de Minorías de la Red de Obtención y Trasplante de Órganos, el momento crítico para referir a un paciente con enfermedad renal crónica progresiva a un programa de trasplante ocurre en las etapas 3 y 4 del padecimiento. En esa fase, se recomienda comenzar la educación sobre el proceso, discutir el valor del donante vivo y manejar factores que pueden retrasar la idoneidad quirúrgica, como el control del peso y el abandono del cigarrillo. “El retraso de esta evaluación deteriora irreversiblemente las expectativas de salud del paciente”, advirtió la entidad.
Datos del Departamento de Salud revelan que para 2020 unas 500,000 personas en la isla vivían con enfermedad renal crónica. Para 2023, se registraron 6,277 pacientes en terapia de diálisis, y ese mismo año, la Red de Obtención y Trasplante de Órganos informó 52,222 muertes por enfermedad crónica del hígado y cirrosis.
“Reafirmamos nuestro compromiso ampliando esfuerzos hacia los pacientes adultos y fortaleciendo la capacitación de la red de salud primaria, con el fin de promover diagnósticos tempranos y referidos oportunos que mejoren los resultados clínicos y la calidad de vida de los pacientes en Puerto Rico”, expresó Rodríguez Wiewall.




