El presidente Donald Trump declaró el miércoles que Irán está “negociando con el tanque de reserva casi vacío” e insistió en que las elecciones legislativas de noviembre no influirán en su postura ante el conflicto con Teherán, que ya se extiende por casi tres meses y ha generado preocupación en la economía mundial.
Durante una reunión de gabinete, Trump aseguró que las negociaciones para poner fin a la guerra avanzan positivamente. Indicó que su administración y el gobierno iraní han “negociado en gran medida” un acuerdo, aunque este aún está en desarrollo. Su objetivo sería reabrir el estrecho de Ormuz y demostrar que la capacidad nuclear de Irán ha sido reducida significativamente.
El mandatario enfrenta críticas tanto dentro como fuera de su partido, ya que el acuerdo provisional deja importantes temas sin resolver. Algunos republicanos consideran que Irán podría salir del conflicto debilitado pero más envalentonado. Pese a ello, Trump insistió en que los comicios de medio término no alterarán su estrategia. “No me importan las elecciones de medio término”, afirmó.
Trump añadió que todavía queda trabajo por realizar, pero se mostró convencido de que ambas partes llegarán a un consenso: “Ellos quieren mucho llegar a un acuerdo… o si no, tendremos que terminar el trabajo”.
Las negociaciones se complicaron tras ataques “defensivos” de Estados Unidos contra sitios iraníes, denunciados por Teherán como una muestra de “mala fe”. Mientras tanto, senadores republicanos como Roger Wicker, Lindsey Graham y Ted Cruz consideran que los términos del acuerdo son demasiado favorables a Irán, comparándolos con el pacto nuclear impulsado por Barack Obama.
De acuerdo con fuentes oficiales, el posible acuerdo incluiría la entrega o destrucción del uranio enriquecido de Irán, a cambio de alivio de sanciones. Sin embargo, aún no está definido cómo se llevaría a cabo ese proceso. Trump ha recalcado que no permitiría que Rusia o China manejen el material nuclear iraní.
Otro asunto pendiente es si el alto el fuego abarcará las operaciones de Israel contra Hezbolá en Líbano. La propuesta actual reconoce el derecho de Israel a responder ante amenazas inmediatas, mientras Irán insiste en incluir al Líbano en cualquier acuerdo.
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu informó que su ejército “profundiza su operación” en territorio libanés, mientras exfuncionarios israelíes advirtieron que Teherán podría usar cualquier alivio económico para rearmarse.
Trump también vinculó las negociaciones con una posible expansión de los Acuerdos de Abraham, sugiriendo que países como Arabia Saudita, Catar y Pakistán se sumen al pacto de normalización con Israel. Sin embargo, diplomáticos de la región reaccionaron con escepticismo. Arabia Saudita reiteró que un avance hacia un Estado palestino es una condición indispensable.
Según Barbara Leaf, ex embajadora de Estados Unidos en Emiratos Árabes Unidos, la propuesta de Trump fue recibida con “silencio de asombro” por líderes del Golfo, aunque algunos habrían mostrado respaldo. Pese a las reservas, señaló que los aliados de la región apoyan los esfuerzos de Trump para poner fin al conflicto, viendo pocas alternativas viables.
La Casa Blanca continúa enfocada en lograr un acuerdo que le permita declarar una victoria diplomática, en medio de crecientes presiones internas y un panorama internacional incierto.




