El papa León XIV ofreció una disculpa histórica por el papel que la Santa Sede desempeñó al legitimar la esclavitud y por no haberla condenado durante siglos. Calificó ese pasado como una “herida en la memoria cristiana”.
En su primera encíclica, titulada “Magnifica Humanitas” (Humanidad magnífica), publicada el lunes, el pontífice —primer papa nacido en Estados Unidos— reconoció abiertamente la responsabilidad de los papas del pasado por haber otorgado a monarcas europeos autoridad para someter y esclavizar a pueblos considerados “infieles”. Su familia, según el investigador Henry Louis Gates Jr., incluye tanto a personas esclavizadas como a propietarios de esclavos.
León XIV contextualizó su pedido de perdón dentro de una reflexión sobre las nuevas formas de esclavitud y colonialismo derivadas de la revolución digital, incluyendo el trabajo precario vinculado a la minería de minerales usados en la fabricación de chips de inteligencia artificial. “Es inevitable sentir un profundo dolor al considerar el sufrimiento y humillación que la esclavitud significó para tantas personas… Por eso, en nombre de la Iglesia, pido sinceramente perdón”, escribió.
El papa recordó que, aunque el Vaticano ha sostenido que siempre defendió la dignidad humana, varias bulas pontificias del siglo XV —como la Dum Diversas (1452) y la Romanus Pontifex (1455), emitidas por Nicolás V— autorizaron a los reinos europeos a conquistar pueblos no cristianos y reducirlos a esclavitud perpetua, sentando las bases de la llamada Doctrina del Descubrimiento. Dichas disposiciones fueron reafirmadas por sus sucesores, incluyendo a Calixto III, Sixto IV y León X.
Aunque el Vaticano repudió formalmente esa doctrina en 2023, nunca anuló las bulas originales. La Santa Sede sostiene que documentos posteriores, como Sublimis Deus (1537), reafirmaron que los pueblos indígenas no debían ser esclavizados ni despojados de sus bienes.
León XIV recordó también que su homónimo, el papa León XIII, fue el primero en condenar abiertamente la esclavitud en 1888, un siglo después de que la mayoría de los países la hubieran abolido. Aun así, el nuevo pontífice advirtió que la Iglesia tardó demasiado en reconocer la incompatibilidad de la esclavitud con la dignidad humana. “No podemos negar ni minimizar el retraso con el que la Iglesia y la sociedad condenaron el flagelo de la esclavitud”, dijo.
Durante una visita a Camerún en 1985, san Juan Pablo II pidió perdón a los africanos por la participación de cristianos en el comercio de esclavos, pero sin referirse al papel de los papas. León XIV, en cambio, afirmó directamente la responsabilidad institucional de la Santa Sede. El mes pasado, durante una visita a Angola, el pontífice rezó en un santuario construido sobre un antiguo centro de comercio de esclavos, recordando el “dolor y el gran sufrimiento” soportado durante siglos por ese pueblo.
“Se trata de una herida en la memoria cristiana a la que no podemos considerarnos ajenos”, concluyó León XIV, exhortando a la Iglesia a condenar las nuevas formas de explotación generadas por la tecnología “si no queremos pedir perdón en el futuro por no haber sido fieles al tesoro de la dignidad humana que contiene nuestra fe”.




