LIMA, Perú — Tras años de denuncias por el despojo de tierras cometido por un grupo católico ya disuelto, las principales autoridades de la Iglesia católica en Perú realizaron el sábado una ceremonia simbólica de reparación dirigida a los pueblos indígenas de Catacaos, al norte del país.
El acto se realizó ante la comunidad Tallán como un pedido de perdón por los abusos cometidos por el Sodalicio de Vida Cristiana, organización fundada en 1971 y disuelta en 2025 por el fallecido papa Francisco. La decisión se tomó luego de una investigación vaticana que reveló abusos sexuales de su fundador, Luis Figari, además de irregularidades financieras y prácticas de control espiritual sobre sus miembros.
“Estamos aquí para pediros perdón en nombre de la Iglesia”, expresó ante una iglesia repleta monseñor Jordi Bertomeu, comisario apostólico encargado del proceso de disolución. “Llegamos tarde. Deberíamos haber venido hace 20 años, y lo sentimos de verdad”, añadió.
El Sodalicio surgió como una reacción conservadora frente a la Teología de la Liberación en los años sesenta y, en su apogeo, llegó a tener unos 20,000 miembros en América del Sur y Estados Unidos. En 2011, exmiembros denunciaron los abusos ante la arquidiócesis de Lima, pero no fue hasta la publicación de un libro en 2015 que el caso cobró fuerza y el Vaticano ordenó una intervención directa.
El informe de los investigadores enviados por Francisco, Bertomeu y el arzobispo Charles Scicluna, detalló abusos “sádicos” de poder, manipulación espiritual y mal manejo de fondos, además de intimidaciones a críticos.
Durante la ceremonia, Bertomeu recordó el mensaje que Francisco dirigió a la comunidad en 2024: “Luchad por vuestras tierras, yo estoy con vosotros”. Las disputas territoriales datan de hace más de una década, cuando empresas vinculadas al Sodalicio iniciaron procesos legales para desalojar a agricultores de miles de hectáreas en Catacaos. Dos líderes comunitarios murieron en enfrentamientos relacionados con esos conflictos.
El acto de reconciliación se realizó pocos meses después de que la Conferencia Episcopal Peruana anunciara una posible visita del Papa León XIV al país hacia finales de año. “Perdónanos, ofrécenos tu perdón, porque nosotros también lo necesitamos”, concluyó Bertomeu, describiendo a Catacaos como una comunidad “temerosa y rota”.




