Miami – Hace tres décadas, dos avionetas pilotadas por miembros del grupo de exiliados cubanos Hermanos al Rescate fueron derribadas por aviones de combate cubanos frente a las costas de La Habana. The Associated Press (AP) estuvo entre los primeros en reportar lo ocurrido aquel 24 de febrero de 1996, un ataque que hoy vuelve a ser noticia, pues la Fiscalía de Estados Unidos presentará cargos contra el exmandatario cubano Raúl Castro.
Según los reportes originales, la Guardia Costera de Estados Unidos confirmó que los cazas cubanos abatieron las aeronaves, iniciando de inmediato una búsqueda en aguas internacionales, a unas ocho millas al norte del límite marítimo cubano. No se hallaron restos ni señales de supervivientes. Dos buques de la Marina estadounidense se unieron a las labores de rescate.
El tercer avión de la formación logró regresar a Miami. Su piloto, Arnaldo Iglesias, aseguró haber visto personas en el agua y negó haber violado el espacio aéreo cubano. El presidente Clinton condenó de inmediato el derribo de “dos aviones civiles estadounidenses” y ordenó al Ejército proteger las operaciones de rescate, además de exigir una explicación oficial a La Habana.
En Washington, un funcionario del Pentágono indicó bajo anonimato que aún se desconocían los detalles, aunque los primeros informes apuntaban a que las aeronaves podrían haber tenido la intención de aterrizar en Cuba para evacuar personas del país. Los Cessna 337 Skymaster habían despegado desde Florida con un plan de vuelo hacia las Bahamas, aunque luego se aclaró que su ruta era simplemente sobrevolar el estrecho y regresar.
El operativo de búsqueda incluyó un avión C-130, un helicóptero y dos cúteres de la Guardia Costera, partiendo desde Cayo Hueso. En la zona se observaron manchas de aceite, pero sin rastro de los desaparecidos.
Hermanos al Rescate era una organización de exiliados con sede en Miami, dedicada a localizar y asistir a balseros cubanos en el mar. En 1995 operaba cinco aviones y contaba con un presupuesto de 1.2 millones de dólares, financiado por donaciones. El grupo afirmaba haber salvado unas 6,000 vidas mediante avistamientos y el lanzamiento de chalecos salvavidas.
En meses previos, sus aeronaves habían sobrevolado la isla para lanzar panfletos a favor de los derechos humanos, gestos que provocaron advertencias del gobierno cubano. Aquella jornada, tras la negativa de las autoridades bahameñas a autorizar su vuelo humanitario habitual, las avionetas recorrieron el estrecho en busca de balseros.
Las víctimas identificadas fueron Armando Alejandre, Mario de la Peña, Pablo Morales y Carlos Costas. El suceso coincidió con una ola de arrestos en Cuba de activistas de derechos humanos vinculados al Concilio Cubano, coalición de la cual Hermanos al Rescate formaba parte.
Desde Miami, grupos de exiliados denunciaron las detenciones y el Departamento de Estado las condenó públicamente. En Puerto Rico, Sergio Ramos, presidente local del Concilio Cubano, confirmó que el piloto Iglesias afirmó haber visto supervivientes flotando en el mar aquel día.




