La muerte de Isak Andic, fundador de la marca española de moda Mango y uno de los empresarios más ricos de España, parecía un trágico accidente de montaña. Sin embargo, la investigación judicial dio un giro inesperado.
Andic falleció el 14 de diciembre de 2024, a los 71 años, tras caer por un barranco en Montserrat, cerca de Barcelona, mientras caminaba junto a su hijo mayor, Jonathan Andic. En un principio se consideró un accidente, pero las contradicciones en los testimonios y el análisis del teléfono celular de Jonathan llevaron a los Mossos d’Esquadra a detenerlo por presunto homicidio. La Fiscalía solicitó prisión provisional con fianza de un millón de euros.
Nacido en Estambul en 1953, Isak Andic emigró a Cataluña con su familia sefardí durante su adolescencia. Comenzó vendiendo ropa en mercadillos hasta fundar Mango en 1984. Con el tiempo convirtió la firma en un referente global con presencia en más de 110 países y miles de empleados. Reservado y discreto, fue considerado por años el hombre más rico de Cataluña.
Según la primera versión del suceso, Jonathan habría alertado a emergencias tras escuchar un desprendimiento de piedras y ver desaparecer a su padre. Pero informes periciales sobre la posición de ambos en el sendero y discrepancias en su relato despertaron sospechas. Además, los agentes destacaron que Andic conocía muy bien la zona, pues era un excursionista experimentado.
Una pieza clave del caso es Estefanía Knuth, golfista profesional y última pareja de Andic. En su testimonio ante la policía, afirmó que la relación entre padre e hijo estaba deteriorada desde hacía años por diferencias sobre el manejo y la sucesión dentro de la empresa. Recordó también un fuerte desencuentro en 2015 relacionado con decisiones gerenciales de Mango Man, aunque aclaró no haber presenciado conflictos recientes.
Otra vertiente de la investigación apunta al reparto de la herencia. La fortuna de Andic, estimada en unos 4,500 millones de dólares, fue dividida entre sus tres hijos —Jonathan, Judith y Sarah—, además de destinar parte a personas cercanas, entre ellas Knuth. Según medios españoles, la mujer consideró insuficiente su participación y llegó a reclamar cerca de 70 millones de euros.
Tras la detención, la familia Andic emitió un comunicado defendiendo la inocencia de Jonathan y asegurando su colaboración “total” con la justicia. También solicitó respeto por la presunción de inocencia y advirtió que no existen pruebas concluyentes que lo vinculen con la muerte de su padre. La causa continúa bajo secreto de sumario en los tribunales catalanes.




