Abuya, Nigeria — El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, declaró que el brote de ébola en la República Democrática del Congo y Uganda constituye una emergencia de salud pública de importancia internacional, tras confirmarse más de 300 presuntos casos y 88 muertes.
La OMS informó en la red social X que, aunque el brote es grave, no cumple con los criterios de pandemia global como el COVID-19, por lo que desaconsejó el cierre de fronteras. También confirmó un caso en la capital congoleña, Kinshasa, a 1,000 kilómetros del epicentro en Ituri, lo que sugiere posible expansión. Se reportaron asimismo contagios en Kivu del Norte, una de las provincias más pobladas del país.
Las autoridades sanitarias atribuyeron el brote al virus Bundibugyo, una variante rara del ébola para la que no existen tratamientos ni vacunas aprobadas. Este tipo de virus se ha detectado solo en dos ocasiones anteriores: en Uganda entre 2007 y 2008, cuando murieron 37 personas, y en 2012 en la República Democrática del Congo, con un saldo de 29 fallecidos. Casi todos los casos actuales se concentran en territorio congoleño, salvo dos en Uganda.
Según la OMS, la declaratoria busca movilizar recursos internacionales, aunque experiencias previas han mostrado una respuesta desigual ante este tipo de alertas. En 2024, la emergencia declarada por la viruela símica en África tuvo impacto limitado en la entrega de suministros médicos esenciales.
El director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África, Jean Kaseya, advirtió que los esfuerzos de contención se ven obstaculizados por el conflicto armado en la región y el flujo migratorio ligado a la minería. En Mongwalu, donde surgieron los primeros contagios, persisten numerosos casos activos. Los CDC africanos reportaron hasta el sábado 336 posibles infecciones y 87 muertes en el Congo.
Tedros explicó que aún existen «incertidumbres significativas» sobre el alcance real del brote y los vínculos epidemiológicos entre los casos. En Uganda se registraron dos contagios importados desde el Congo, uno de los cuales falleció en Kampala.
La OMS alertó que el alto porcentaje de pruebas positivas y los focos de mortalidad en Ituri indican un brote más amplio de lo estimado, con alto riesgo de propagación regional. Kaseya señaló que la respuesta tardía permitió que el virus se extendiera: “Este brote comenzó en abril. Hasta ahora no conocemos el caso índice”, declaró.
El paciente más antiguo conocido, un hombre de 59 años, enfermó el 24 de abril y murió tres días después en Ituri. Para cuando se notificó oficialmente el brote, el 5 de mayo, se habían registrado ya 50 muertes. La OMS también confirmó al menos cuatro decesos entre trabajadores de salud.
La agencia subrayó que la cooperación internacional será clave para contener la propagación del virus Bundibugyo y evitar una crisis sanitaria mayor en la región.




