Kigali, Ruanda — El empresario ruandés Félicien Kabuga, acusado de participar en el genocidio de 1994 en Ruanda, murió a los 91 años mientras se encontraba bajo custodia en La Haya, Holanda. Así lo informó el Mecanismo Residual Internacional de Tribunales Penales de la ONU, que detalló que el deceso ocurrió en un hospital y que las autoridades médicas fueron notificadas de inmediato.
Kabuga fue señalado de haber alentado y financiado el asesinato masivo de la minoría tutsi durante la matanza que en cien días cobró la vida de unas 800,000 personas. En 2013 se emitió una orden de arresto internacional en su contra y se ofreció una recompensa de cinco millones de dólares por información que condujera a su captura. Finalmente fue detenido en 2020 en Francia, y su juicio comenzó dos años después.
En 2023, los jueces del tribunal lo declararon no apto para continuar con el proceso debido a que padecía demencia. No obstante, se estableció un procedimiento para continuar recabando pruebas sin posibilidad de una condena formal. Posteriormente, Kabuga permaneció detenido mientras se evaluaba su posible liberación condicional en algún país dispuesto a recibirlo.
El tribunal de la ONU informó que se ordenó una investigación para determinar las circunstancias exactas de su muerte. Su abogado había declarado que el empresario no regresaría a Ruanda, pese a la oferta de las autoridades de acogerlo, por temor a sufrir malos tratos.
La decisión judicial de declararlo no apto para ser juzgado causó indignación entre muchos sobrevivientes del genocidio, quienes consideraban que sus crímenes merecían la pena máxima. De haber sido condenado, Kabuga enfrentaba una posible sentencia de cadena perpetua por los cargos de genocidio, incitación y conspiración para cometer genocidio, persecución, exterminio y asesinato. El acusado siempre sostuvo su inocencia.




