El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a generar tensión diplomática tras declarar que la venta de armas a Taiwán representa una “muy buena ficha de negociación” en las conversaciones entre Washington y Beijing. El comentario fue hecho en una entrevista con Bret Baier, de Fox News, emitida el viernes, poco después de que Trump concluyera una visita oficial a China.
China considera a Taiwán una provincia rebelde y ha advertido que podría recuperarla por la fuerza si es necesario. Aunque Estados Unidos no reconoce formalmente a la isla como un país, se mantiene como su principal apoyo militar y socio comercial. Consultado sobre un paquete de armas de 14,000 millones de dólares pendiente de aprobación, Trump respondió: “Lo estoy dejando en suspenso y depende de China”. Agregó que se trata de “una muy buena ficha de negociación” para Estados Unidos.
Analistas señalan que la postura de Trump añade incertidumbre sobre el compromiso estadounidense con la defensa de la isla. William Yang, del International Crisis Group, advirtió que condicionar la venta de armas podría convertir a Taiwán en “el menú” de las conversaciones con Beijing, en lugar de un actor en la mesa.
Pekín, por su parte, advirtió a Trump sobre “choques e incluso conflictos” si no maneja adecuadamente el asunto de Taiwán. Durante su reciente cumbre, el presidente chino Xi Jinping reiteró que la cuestión taiwanesa es el tema más sensible en las relaciones con Washington. En respuesta, la Oficina Presidencial de Taiwán remarcó que “la política constante de Estados Unidos hacia la isla se mantiene sin cambios”, y subrayó que las ventas de armas están establecidas por ley.
En la misma entrevista, Trump manifestó su deseo de que los fabricantes de microchips de Taiwán trasladen su producción a Estados Unidos. “Me gustaría ver que todos los que fabrican chips en Taiwán vengan a Estados Unidos”, dijo. La empresa TSMC ya se comprometió a invertir 165,000 millones de dólares en un complejo industrial en Arizona, mientras que el gobierno de Taiwán ha prometido inversiones por 250,000 millones de dólares en el sector tecnológico estadounidense.
Más adelante, Trump insinuó afinidad con la narrativa china sobre la política interna de Taiwán, al afirmar que en la isla “hay alguien que quiere independizarse”, en aparente referencia al presidente Lai Ching-te. Añadió que no busca involucrarse en una guerra a miles de kilómetros.
Expertos como Wen-Ti Sung, del Atlantic Council, interpretan estas declaraciones como un reflejo de la “retórica transaccional” del mandatario. Según dijo, lo que realmente preocupa a Taiwán es el rumbo de fondo de la política estadounidense, mientras “contiene el aliento” ante cada nuevo comentario de Washington.




