La estatal Unión Eléctrica (UNE) de Cuba anunció que este viernes se registrarán apagones prolongados en todo el país y estimó que, durante el horario de mayor demanda, el 51% de la isla quedará sin servicio eléctrico.
Aunque el pronóstico es grave, representa una mejora respecto al día anterior, cuando un corte récord afectó simultáneamente al 70% del territorio nacional, el peor registro desde que se difunden datos oficiales sobre apagones.
Según la UNE, que depende del Ministerio de Energía y Minas (Minem), durante la tarde y la noche la capacidad de generación será de 1,601 megavatios (MW), frente a una demanda máxima de 3,220 MW. Esto dejaría un déficit de 1,619 MW y una afectación estimada de 1,639 MW, equivalente a más de la mitad del país sin electricidad.
El organismo también informó que el oriente cubano permanece desconectado de la red nacional tras un fallo ocurrido entre el lunes y el martes. Esto ha dejado sin energía a la mayoría de los cerca de dos millones de habitantes de Santiago de Cuba, Granma y Guantánamo.
Cuba atraviesa desde mediados de 2024 una severa crisis energética, atribuida a problemas internos y estructurales, agravada por el bloqueo petrolero que Estados Unidos impuso a la isla en enero pasado. Las centrales termoeléctricas, responsables del 40% de la generación eléctrica, sufren constantes averías debido a la falta de mantenimiento e inversión. En esta jornada, ocho de las dieciséis unidades de generación estarán fuera de servicio.
A ello se suma la paralización de los grandes motores de diésel y fueloil, que aportan otro 40% de la energía nacional, debido a la falta de combustible importado. El gobierno cubano sostiene que las sanciones norteamericanas han provocado una situación de “asfixia energética” que, según expertos, no podrá resolverse a corto ni mediano plazo pese a los esfuerzos por desarrollar fuentes renovables.
El propio gobierno reconoció esta semana que la situación es “crítica”: en La Habana los apagones superan las veintidós horas diarias y, en otras provincias, se extienden por días. El malestar ciudadano ha aumentado, y en las últimas jornadas se han reportado pequeñas protestas, cacerolazos y la quema de contenedores en distintos puntos de la capital.




