El gobierno de Cuba informó que el director de la CIA, John Ratcliffe, sostuvo reuniones en La Habana con altos funcionarios cubanos, entre ellos Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente Raúl Castro, y el ministro del Interior, Lázaro Álvarez Casas. También participó el jefe de los servicios de inteligencia de la isla. Un funcionario de la CIA confirmó a The Associated Press que el encuentro abordó asuntos de cooperación en inteligencia, estabilidad económica y seguridad.
Según la parte estadounidense, Ratcliffe viajó a Cuba para transmitir un mensaje del presidente Donald Trump en el que reiteró la disposición de Washington a colaborar en temas económicos y de seguridad, “pero solo si Cuba realiza cambios fundamentales”.
Por su parte, un comunicado oficial cubano indicó que la reunión tuvo lugar “en un contexto caracterizado por la complejidad de las relaciones bilaterales” y con el objetivo de “contribuir a un diálogo político”. Ambas administraciones admiten mantener conversaciones pese al aumento reciente de las tensiones y al cerco energético impuesto por Estados Unidos, considerado el más severo bajo la gestión de Trump para forzar un cambio político en la isla.
Durante el encuentro, Estados Unidos reiteró su postura de que Cuba no debe seguir siendo un “refugio seguro para adversarios en el hemisferio occidental”. En respuesta, la delegación cubana aseguró que la isla no representa ninguna amenaza para la seguridad estadounidense y cuestionó su inclusión en la lista de países patrocinadores del terrorismo.
Rodríguez Castro, quien fue guardaespaldas de su abuelo y posteriormente jefe del equivalente cubano del Servicio Secreto, se habría reunido en febrero con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, durante una cumbre de la Comunidad del Caribe en San Cristóbal y Nieves.
El nuevo encuentro ocurre mientras el país enfrenta una severa crisis energética derivada del bloqueo estadounidense al suministro de combustible, lo que ha provocado apagones en las provincias orientales y afectado la producción de alimentos y la jornada laboral.
A inicios de semana, el Departamento de Estado anunció que ofrecerá 100 millones de dólares en ayuda humanitaria y conexión satelital a Cuba, “si el régimen cubano lo permite”. Sobre esto, el canciller Bruno Rodríguez expresó en su cuenta de X: “Aun tomando en cuenta la incongruencia de la aparente generosidad de parte de quien somete al pueblo cubano a un castigo colectivo por medio de la guerra económica, el gobierno cubano no tiene como práctica rechazar ayuda extranjera que se ofrece de buena fe”.



