Cangrejeros de Santurce enfrentan crisis con sus refuerzos en el BSN

El equipo capitalino lidia con limitaciones salariales, lesiones y poca efectividad de sus importados.
El rendimiento de los importados de los Cangrejeros no ha cumplido con las expectativas

Los Cangrejeros de Santurce atraviesan un difícil momento en el torneo 2026 del Baloncesto Superior Nacional (BSN), marcados por una combinación de cartera apretada, lesiones y mala suerte en la selección de refuerzos.

El escolta enebeísta Malik Beasley no rindió como se esperaba y fue dado de baja junto al dirigente Nelson Colón, en medio de una racha negativa que coloca al equipo con marca de 6-12, último en la Conferencia A. Para enderezar el rumbo, Ian Clark, quien brilló en 2025 con promedio de 16.2 puntos, debutaría este jueves en Canóvanas, mientras el técnico David Rosario asumirá el mando ante Arecibo.

El presidente de operaciones, Rolando Hourruitiner, explicó que los recientes cambios en el tope salarial colectivo afectaron los planes del equipo. El ‘hard cap’ pasó de $1.4 a $1.5 millones, y la nueva tabla de valor económico de jugadores limitó la capacidad de contratación. “Las razones fueron sencillamente de salary cap. Preferimos dejar fuera a un extranjero antes que a un nativo”, indicó.

Santurce apostó por su talento local, encabezado por Ángel Rodríguez, Walter Hodge Jr., Jordan Howard, Isaiah Piñeiro, Ángel Matías, Devon Collier y David Huertas, quien está inactivo por una lesión en la clavícula. Beasley dejó promedio de 18.4 puntos en 17 juegos, pero con un bajo 30.3% en triples. “La bola no entró. Uno puede llevar el caballo al río, pero no obligarlo a tomar agua”, comentó Hourruitiner.

Los refuerzos Víctor Lakhin, Davon Jefferson y Chinanu Onuaku tampoco lograron impulsar al equipo. Lakhin promedió 3.6 puntos y 2.6 rebotes, Jefferson acumuló 15.2 puntos y 7.8 rebotes, mientras Onuaku aportó 9.0 tantos y 4.0 rebotes. Hourruitiner resaltó que las contrataciones no fueron para cargar ofensivamente, sino para complementar al núcleo nativo. “Nuestro equipo no depende de un extranjero que meta 25 puntos; es un trabajo en comunidad, no de superestrellas”, afirmó.

Los intentos por sumar al alero Jacob Wiley se frustraron debido a que no pasó el examen físico. Poco después, fue firmado por los Santeros de Aguada, donde promedia 10.6 puntos. “Ya teníamos un compromiso con otro refuerzo. Con las reglas y el cap, estamos amarrados”, reconoció Hourruitiner.

El ejecutivo evitó excusas, pero admitió que esperaban mejores resultados. En 2025, doce importados pasaron por las filas del equipo, cinco de ellos saliendo por lesiones. Aun así, sostuvo que confían en su grupo y que la meta es recuperar el nivel competitivo.

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