El jefe de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), el Dr. Marty Makary, presentó su renuncia tras una gestión marcada por conflictos con la industria, grupos de presión y sectores dentro del propio gobierno del presidente Donald Trump. La decisión se produjo a solo 13 meses de haber sido confirmado en el cargo.
Makary, cirujano e investigador conocido por su presencia en Fox News durante la pandemia, enfrentó dificultades para manejar la burocracia interna y recuperar la confianza de un personal afectado por despidos y cambios constantes. Su administración fue señalada por permitir que intereses políticos —incluidos los del secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr.— influyeran sobre los criterios científicos de la agencia.
“Es un gran médico y estaba teniendo algunas dificultades, pero le irá bien”, declaró Trump al confirmar la salida. El mandatario anunció que Kyle Diamantas, actual jefe de alimentos de la FDA y cercano a Donald Trump Jr., asumirá como comisionado interino.
Makary, en un mensaje difundido por Trump, agradeció la oportunidad de servir y destacó haber impulsado 50 reformas internas. Sin embargo, fuentes anónimas del gobierno indicaron que la decisión de removerlo fue promovida por Kennedy y aprobada por la Casa Blanca.
Durante su año de gestión, prácticamente todos los altos funcionarios de carrera de la FDA renunciaron o fueron despedidos, generando denuncias de baja moral y filtraciones sobre el mal clima interno. Su número dos, el Dr. Vinay Prasad, también salió dos veces del organismo tras choques con farmacéuticas y grupos de pacientes.
Makary recibió presión de grupos antiaborto que lo acusaron de retrasar la revisión de la píldora mifepristona, mientras la industria del vapeo se quejaba de trabas regulatorias para nuevos productos. Aunque la agencia luego autorizó cigarrillos electrónicos saborizados, el cambio no bastó para sostenerlo en el cargo.
Entre sus proyectos, Makary promovió una estrategia de revisiones aceleradas para medicamentos y la incorporación de inteligencia artificial. Sin embargo, muchos de esos planes quedaron paralizados por disputas internas y falta de respaldo legal. Varios ejecutivos farmacéuticos denunciaron demoras y rechazos imprevistos en la aprobación de terapias.
En el área de vacunas, Prasad —nombrado por Makary— fue acusado de anular decisiones técnicas y restringir la evaluación de nuevos productos, incluidos los de Moderna. Un memorando interno suyo, que vinculaba sin pruebas las vacunas contra el COVID-19 con muertes infantiles, desató un fuerte rechazo de excomisionados de la FDA.
La división de medicamentos de la agencia sufrió una rotación constante: seis directores en un año. Entre ellos, el Dr. George Tidmarsh y el Dr. Rick Pazdur, quienes abandonaron el puesto tras enfrentamientos con Makary. Con su dimisión, el futuro de muchas de sus iniciativas aún no queda claro. Cualquier reemplazo permanente deberá ser nominado por Trump y confirmado por el Senado.




