Más de medio siglo después del histórico viaje de Richard Nixon a la China de Mao Zedong, que en 1972 marcó el deshielo diplomático entre ambos países, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tiene previsto viajar a Pekín en mayo de 2026. Su visita pondrá fin a casi una década sin desplazamientos de mandatarios estadounidenses al gigante asiático, en un contexto de creciente tensión comercial, tecnológica y geopolítica.
Desde la Guerra Fría, los viajes de los presidentes estadounidenses a China han reflejado los vaivenes de una relación estratégica. En febrero de 1972, Nixon se convirtió en el primer presidente de EE.UU. en visitar China comunista, reuniéndose con Mao Zedong y Zhou Enlai. De aquel encuentro surgió el Comunicado de Shanghái, que sentó las bases del acercamiento bilateral al reconocer el principio de “una sola China”.
En diciembre de 1975, Gerald Ford viajó a Pekín para consolidar el proceso iniciado por Nixon y mantener los canales de diálogo, aunque sin grandes avances. En 1984, Ronald Reagan viajó a China en un gesto de pragmatismo pese a su conocido anticomunismo, firmando acuerdos sobre cooperación nuclear civil.
George H. W. Bush visitó Pekín en febrero de 1989, semanas antes de la crisis de Tiananmen, con el propósito de reforzar los lazos bilaterales. Nueve años más tarde, Bill Clinton protagonizó en 1998 la primera visita tras aquella crisis, un viaje que incluyó debates abiertos con Jiang Zemin y marcó un retorno al diálogo político.
Entre 2001 y 2008, George W. Bush viajó a China en cuatro ocasiones, un periodo de cooperación posterior al 11 de septiembre pero también de tensiones comerciales tras la entrada de China en la Organización Mundial del Comercio. Asistió a los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008.
Barack Obama realizó tres visitas entre 2009 y 2016. Durante su mandato se alcanzó el acuerdo climático de 2014, en medio de crecientes diferencias sobre seguridad y comercio.
En noviembre de 2017, Donald Trump efectuó una visita de Estado centrada en temas comerciales y en Corea del Norte. Fue recibido con un protocolo excepcional por el presidente Xi Jinping en la Ciudad Prohibida. Sin embargo, pocos meses después, las relaciones se deterioraron hasta desembocar en la guerra arancelaria entre ambas potencias.
Durante los años de pandemia y tensiones globales, ningún presidente estadounidense viajó a China (2017-2026), un periodo que analistas internacionales califican como la “Gran Brecha” en la relación bilateral. Aunque Joe Biden no realizó visitas, mantuvo contactos con las autoridades chinas en foros internacionales.
El anunciado viaje de Trump en mayo de 2026 busca reabrir el diálogo en medio de disputas por Taiwán, la competencia tecnológica y la inestabilidad en el comercio global, en un momento de redefinición del equilibrio geopolítico mundial.




