Militares del Reino Unido completaron una compleja operación aérea para brindar asistencia médica a un paciente con sospecha de hantavirus en la remota isla de Tristán de Acuña, en el Atlántico Sur, según informó el gobierno británico.
Un comunicado del Ministerio de Defensa detalló que un grupo de especialistas del Ejército se lanzó en paracaídas sobre este territorio británico de ultramar, considerado el lugar habitado más aislado del planeta. El operativo buscaba atender a uno de los tres ciudadanos británicos vinculados a un brote de hantavirus asociado al crucero MV Hondius.
El equipo, compuesto por seis paracaidistas y dos médicos militares de la 16 Brigada de Asalto Aéreo, descendió desde un avión de transporte A400M de la Real Fuerza Aérea británica (RAF). Junto al personal, se lanzaron también suministros médicos y tanques de oxígeno.
La intervención se realizó tras la confirmación, por parte de la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UKHSA), de una sospecha de contagio en Tristán de Acuña. La isla, con una población aproximada de 220 personas, carece de pista de aterrizaje y solo puede ser alcanzada por barco, lo que complica cualquier asistencia inmediata.
Ante el riesgo de quedarse sin oxígeno, las autoridades determinaron que un lanzamiento aéreo era la única opción viable para apoyar al pequeño equipo médico local, integrado por solo dos profesionales.
La operación incluyó un vuelo de casi 6,800 kilómetros desde la base RAF Brize Norton, en el centro de Inglaterra, hasta la isla Ascensión, seguido de otro trayecto de 3,000 kilómetros hasta Tristán de Acuña.
El ministro de las Fuerzas Armadas, Al Carns, destacó que la misión se ejecutó en “circunstancias increíblemente difíciles, con la máxima profesionalidad y serenidad bajo presión”.



