Tenerife, España — El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, visitó el sábado la isla de Tenerife para tranquilizar a sus residentes en medio de la llegada del crucero MV Hondius, afectado por un brote de hantavirus. “Esto no es otro COVID”, afirmó, al subrayar que el riesgo actual para la salud pública se mantiene bajo.
El barco, de bandera holandesa, transporta a más de 140 pasajeros y tripulantes. Se espera su llegada a Tenerife la madrugada del domingo, donde será evacuado bajo estrictas medidas sanitarias. Junto a Tedros, también viajaron la ministra española de Sanidad, Mónica García, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para coordinar el desembarco.
Tres personas han muerto desde el inicio del brote, y cinco pasajeros que ya abandonaron el barco dieron positivo a hantavirus. Sin embargo, la OMS y las autoridades españolas confirmaron que actualmente nadie a bordo presenta síntomas.
El hantavirus, una enfermedad potencialmente mortal, suele transmitirse por inhalación de residuos de roedores y rara vez entre humanos. La cepa detectada —denominada “de los Andes”— puede contagiar entre personas en circunstancias excepcionales.
Vecinos de Tenerife expresaron inquietud por la llegada del crucero. “No lo veo bien”, dijo Simón Vidal, residente de 69 años. Otros, como Eliana Bonilla, pidieron empatía con los pasajeros: “Es una situación preocupante, pero también hay que ser humanos”.
Las autoridades confirmaron que el Hondius no atracará en el puerto, sino que permanecerá fondeado. Los pasajeros serán trasladados en pequeñas embarcaciones, revisados médicamente y evacuados directamente en vuelos que ya esperan en la isla. La ministra García indicó que podrán llevar solo artículos esenciales como documentos, teléfono y cargador. Los españoles —13 pasajeros y un tripulante— serán trasladados a un centro médico y puestos en cuarentena.
Estados Unidos y Reino Unido organizarán vuelos para evacuar a sus ciudadanos. Los norteamericanos serán aislados en un centro médico en Nebraska. Los pasajeros sin síntomas permanecerán en cuarentena domiciliaria durante seis semanas, bajo supervisión sanitaria local.
Parte de la tripulación y el cuerpo de un pasajero fallecido permanecerán en la nave, que luego partirá hacia Holanda para una desinfección completa.
España activó el mecanismo de protección civil de la Unión Europea para mantener en alerta un avión de evacuación médica. El gobierno holandés trabajará con las autoridades españolas y la compañía Oceanwide Expeditions para repatriar a sus nacionales y, de ser necesario, alojar temporalmente a pasajeros de otras nacionalidades.
Mientras tanto, autoridades sanitarias de distintos países buscan localizar a más de dos docenas de pasajeros que abandonaron el barco antes de que se confirmara el brote. El 24 de abril, personas de 12 países descendieron del Hondius sin rastreo de contactos, y la presencia del virus se ratificó el 2 de mayo. En Holanda, las autoridades vigilan a los viajeros que coincidieron con una pasajera fallecida que dio positivo a hantavirus. Hasta ahora, los exámenes realizados a tres personas con síntomas resultaron negativos, según el Instituto Nacional de Salud Pública de Holanda.



