La reconfiguración del mapa político de Estados Unidos se aceleró esta semana en tribunales y asambleas legislativas, y se anticipa que beneficiará al Partido Republicano en su intento de retener el control del Congreso en las elecciones de noviembre.
En el sur, el fallo de la Corte Suprema de Virginia y las repercusiones de una reciente decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos marcaron el ritmo de los cambios. La Corte de Virginia anuló, por votación de 4-3, un plan demócrata de redistribución de distritos que otorgaba al partido ventaja en 10 de los 11 escaños del estado en la Cámara de Representantes. La corte argumentó fallas de procedimiento en la aprobación de una enmienda constitucional y determinó que los mapas anteriores seguirán vigentes este año.
El efecto de una decisión del Tribunal Supremo del 29 de abril, que anuló un distrito con mayoría negra en Luisiana, también provocó una rápida reacción. Ese fallo se interpretó como un golpe a la Ley de Derecho al Voto, que garantiza representación a comunidades minoritarias. Luisiana suspendió sus primarias de mayo para redibujar los distritos, mientras activistas denunciaron propuestas que reducirían la representación negra. En Alabama, el viernes se aprobó una ley que busca crear un mapa capaz de otorgar otro escaño a los republicanos, que ya controlan cuatro de seis distritos. En Carolina del Sur, la mayoría republicana discute un mapa que busca abarcar los siete escaños del estado, mientras en Tennessee se aprobó una ley que divide un distrito de Memphis con mayoría negra, fortaleciendo el dominio republicano.
Tradicionalmente, los distritos de la Cámara se rediseñan tras el Censo de Estados Unidos, realizado cada década, pero esta vez el proceso se adelantó. El presidente Donald Trump pidió a las autoridades de Texas crear nuevos límites que fortalezcan el control republicano. El estado respondió con un plan que podría otorgarles hasta cinco escaños adicionales. California, controlada por los demócratas, contraatacó con un mapa que también les añadiría cinco escaños. Otros estados han seguido su ejemplo.
Hasta el momento, la redistribución a mitad de década ha generado 14 nuevos escaños potenciales para los republicanos y seis para los demócratas, una ventaja neta de ocho distritos para el Partido Republicano. Sin embargo, los resultados finales dependerán de las impugnaciones judiciales y de la decisión de los votantes. Actualmente, los republicanos ocupan 217 escaños en la Cámara frente a 212 de los demócratas, con un independiente y cinco asientos vacantes.




