George Conditt IV, uno de los principales baloncelistas nativos de Puerto Rico, llegó el viernes al Coliseo Roberto Clemente para participar en la celebración de vida de José “Piculín” Ortiz. Apenas entró al recinto, el pívot nacional se acercó a Sylvia Ríos, viuda del legendario canastero, para ofrecerle el pésame en un abrazo prolongado.
“Ella es increíble. Rezo por ella, sin duda, en este tiempo”, dijo Conditt, visiblemente afectado y con dificultad para encontrar palabras ante la prensa.
Ortiz falleció el martes a los 62 años tras una batalla contra el cáncer colorrectal diagnosticado en noviembre de 2023. El cayeyano fue la figura central del Equipo Nacional durante la década de 1990 y principios de los 2000.
Conditt IV, de 6′11″ pies de estatura como su mentor, es actualmente el pívot titular del quinteto boricua y debutó con la Selección Nacional a los 21 años. Durante sus últimos años, Ortiz dedicó tiempo para ser su guía y mentor en el Baloncesto Superior Nacional, transmitiéndole su experiencia internacional.
“Despertarme con la noticia fue devastador. Textié a Sylvia y no lo quería creer. Picu siempre me decía que fuera fuerte. Ahora él ya no siente dolor”, expresó el jugador de los Gigantes de Carolina-Canóvanas.
Las enseñanzas de “El Concord” marcaron a Conditt para siempre. “Aprendí mucho de él, no solo del juego sino de la persona que fue. El verdadero legado no son los campeonatos, sino a quién impactas y lo que dejas a la próxima generación”, añadió.
Ortiz acompañó de cerca al equipo durante el Repechaje Olímpico para los Juegos Olímpicos de París 2024, cuando Puerto Rico logró clasificarse por primera vez en 20 años. “Fue el momento de mayor orgullo. Devolver a Puerto Rico donde debía estar y hacerlo frente a él fue grandioso”, recordó Conditt.
El jugador valoró especialmente el consejo que le dejó su mentor: “Me enseñó a ser yo mismo. Que no intentara ser como otros, sino mantener mi autenticidad. Estoy agradecido por eso”.
Conditt también mencionó que se comunicó con figuras cercanas a Ortiz, como Carlos Arroyo y Eddie Casiano, para expresarles su pésame. Dos generaciones unidas por la pasión del baloncesto y el legado eterno de José “Piculín” Ortiz.




