El médico libio Faysal Alghoula, que reside en Estados Unidos desde 2016, enfrenta la posibilidad de perder su tarjeta de residencia permanente, lo que pondría en riesgo la atención médica de cerca de mil pacientes en el suroeste de Indiana. La causa: la decisión del gobierno de Donald Trump de dejar de procesar solicitudes de ciertos países considerados de alto riesgo.
Sin embargo, una nueva exención anunciada discretamente por el gobierno federal podría ofrecer alivio a Alghoula y a otros médicos con trámites pendientes de visado o residencia. La medida, solicitada por profesionales de la salud y abogados de inmigración, busca atender la escasez de médicos, especialmente en zonas rurales donde muchos doctores formados en el extranjero prestan servicio.
Aun con esta exención, persisten las dudas. El cambio solo garantiza la revisión de los casos, no su aprobación, y tampoco hay certeza de que el Servicio de Ciudadanía e Inmigración pueda actuar con rapidez. Alghoula reconoce su temor ante el proceso: su entrevista para renovación fue cancelada sin explicación, lo que incrementó su incertidumbre.
Miles de inmigrantes más siguen afectados por la pausa, incluidos investigadores y emprendedores de 39 países como Irán, Afganistán y Venezuela. Muchos no pueden trabajar, conseguir seguro médico o licencias de conducir, y si abandonan Estados Unidos, no podrían regresar.
El gobierno de Trump justificó estas medidas tras un incidente con un ciudadano afgano que disparó contra dos soldados de la Guardia Nacional, argumentando la necesidad de controles más estrictos. El Departamento de Seguridad Nacional no respondió preguntas sobre la exención, pero sostuvo que está reevaluando los procesos de revisión.
Mientras tanto, casos como el de Zahra Shokri Varniab, médica iraní cuya solicitud fue rechazada tras demandar al gobierno por demoras, muestran que el panorama sigue incierto. Otros inmigrantes, como Kaveh Javanshirjavid, científico iraní, aseguran que su vida profesional y personal está en pausa mientras esperan permisos laborales.
“Hay muchas prohibiciones y pausas que ocurren ahora mismo”, explicó Greg Siskind, abogado de inmigración en Tennessee. Según él, las políticas vigentes hacen que muchos profesionales opten por emigrar a otros países donde puedan continuar sus carreras sin miedo ni trabas legales.




