Ataques rusos con drones y misiles la noche del lunes y durante el martes provocaron la muerte de al menos 22 personas y dejaron más de 80 heridos en Ucrania, informaron las autoridades locales. Los bombardeos ocurrieron horas antes del inicio de un alto el fuego anunciado por Kiev y tres días antes de la tregua prometida por Moscú.
Durante la tarde del martes, bombas planeadoras rusas impactaron las ciudades de Kramatorsk, Zaporiyia y Cherníhiv, causando la muerte de al menos 17 civiles y heridas a otros 45. Los ataques de la noche anterior habían dejado cinco víctimas mortales y 39 heridos.
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, condenó los ataques y calificó la acción rusa de “cinismo absoluto”, señalando que Moscú los lanzó tras anunciar una tregua unilateral de dos días con motivo del 81 aniversario del Día de la Victoria. Zelenskyy escribió en X que “Rusia podría cesar el fuego en cualquier momento, y eso detendría la guerra y nuestras respuestas. Se necesita paz y pasos reales para lograrla”.
Rusia anunció un alto el fuego unilateral para el viernes y el sábado, pero advirtió que respondería con ataque si Ucrania intentaba interrumpir las celebraciones. Zelenskyy indicó que su país respetaría una tregua a partir del martes por la noche, sin especificar una fecha de finalización.
El secretario general de la ONU, António Guterres, expresó su apoyo a las treguas y reiteró su llamado a “un alto el fuego total, inmediato, incondicional y duradero” que conduzca a una paz sostenible. Sin embargo, la propuesta sigue un patrón ya conocido, según analistas internacionales, pues Moscú ha anunciado pausas similares en ocasiones anteriores sin resultados concretos.
En paralelo, Zelenskyy visitó Baréin, donde se reunió con el rey Hamad bin Isa Al Khalifa y propuso una cooperación bilateral en defensa antiaérea, en particular frente a los drones utilizados por Rusia e Irán. El mandatario señaló que Ucrania comparte su experiencia en defensa aérea con Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait y Jordania.
Esa misma noche, las fuerzas rusas lanzaron 11 misiles Iskander-M y 164 drones de ataque, de los cuales Ucrania logró derribar 149. Parte de los proyectiles impactaron instalaciones energéticas en Poltava y Járkiv, según la empresa estatal Naftogaz Group, que denunció haber sido atacada más de 100 veces en lo que va de año. Zelenskyy calificó de “vil” el ataque en Poltava, al señalar que un segundo misil fue lanzado cuando los rescatistas trabajaban en el área.
Por su parte, Ucrania mantuvo sus ataques de largo alcance en territorio ruso, golpeando instalaciones industriales en Cheboksary y la refinería de Kirishi, cerca de San Petersburgo. Las autoridades rusas informaron que derribaron 289 drones ucranianos en 18 regiones durante la noche.
El ministro ucraniano de Defensa, Mykhailo Fedorov, detalló que Ucrania duplicó sus ataques de alcance medio en abril y que los robots terrestres realizaron más de 10,000 misiones de reabastecimiento y evacuación durante ese mes.
Mientras las partes intercambian ataques y promesas de tregua, las gestiones diplomáticas internacionales, encabezadas por Estados Unidos y respaldadas por la ONU, continúan sin lograr un avance real hacia el fin de la guerra.



