Un estudio de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico reveló que, aunque el 94% de los puertorriqueños se identifica como cristiano y un 80% como católico, la participación en prácticas religiosas formales ha disminuido. Los resultados destacan una fuerte identidad de fe que, sin embargo, no siempre se traduce en la asistencia o involucramiento institucional en la Iglesia.
Según los investigadores, esta diferencia refleja un cambio en la forma en que las personas viven y expresan su espiritualidad. Cada vez más, los puertorriqueños parecen buscar experiencias personales de fe fuera de las estructuras tradicionales.
Ante este panorama, los académicos instaron a las instituciones eclesiales a reconectar con la realidad social y reconocer manifestaciones de espiritualidad que trascienden los marcos convencionales. De acuerdo con el informe, entender estas nuevas expresiones podría ser clave para revitalizar el vínculo entre religión y comunidad en la Isla.




