El juicio por jurado contra Elvia Cabrera Rivera, acusada del asesinato de la menor de 16 años Gabriela Nicole Pratts Rosario, dará inicio este viernes en el Tribunal de Aibonito con el comienzo del desfile de prueba.
El caso, que ha captado la atención pública desde el crimen ocurrido el 11 de agosto de 2025 en el desvío Roberto Colón en Aibonito, será presidido por el juez Luis S. Barreto Altieri. Durante esta etapa, tanto el Ministerio Público como la defensa presentarán ante el jurado —compuesto por ocho mujeres y cuatro hombres— sus pruebas y argumentos.
La audiencia, pautada para las 9:00 a.m. y transmitida por internet, podría definir la participación de tres fiscales que se incorporaron tras la salida del licenciado Orlando Velázquez. Si no comparecen, podrían ser descalificados, tal como advirtió en vista previa el juez Barreto Altieri a los fiscales Silda Rubio, Myriam Nieves, Edmanuel Santiago y Jackeline Pizarro.
El Ministerio Público expondrá su teoría inicial del caso, que sostiene que Cabrera Rivera actuó en común acuerdo con su hija, Anthonieska Avilés Cabrera, para cometer el crimen. Se prevé que más de 70 testigos puedan comparecer durante el proceso, que se extenderá hasta octubre. La defensa —integrada por los licenciados Mayra López Mulero, Alberto Rivera Ramos y Yancarlos Maysonet Hernández— buscará desacreditar la evidencia y sostener la inocencia de su clienta.
Ambas acusadas enfrentan dos cargos: asesinato en primer grado bajo el Artículo 93 del Código Penal y violación al Artículo 6.06 de la Ley de Armas por el uso de un arma blanca. Las dos hicieron alegación de no culpabilidad y enfrentan juicios separados.
Los hechos que dieron origen al caso ocurrieron el 10 de agosto de 2025, tras varias peleas en el desvío Roberto Colón. Dos adolescentes resultaron heridos con arma blanca y fueron llevados al hospital Menonita de Aibonito. Gabriela Nicole Pratts falleció en la madrugada del 11 de agosto, mientras que el otro joven sobrevivió.
Durante la vista preliminar, Gabriela Figueroa, amiga de Avilés Cabrera, testificó que la acusada le confesó haber apuñalado a la víctima. La testigo relató que Avilés Cabrera, llorando, le mostró las manos ensangrentadas. Según otra testigo, Betzaida Caratini Ortiz, madre e hija actuaron juntas, y Cabrera Rivera habría entregado el arma a su hija en medio de la pelea.
El patólogo Javier Gustavo Serrano, del Instituto de Ciencias Forenses, detalló que la víctima recibió 11 heridas punzantes, siendo la más fatal la que atravesó el corazón. Su análisis indicó que las lesiones fueron infligidas con un arma blanca de aproximadamente cinco pulgadas de largo y con clara intención de causar la muerte.




