El Supremo de Estados Unidos anuló este miércoles el mapa electoral aprobado por el Legislativo de Luisiana al concluir que su diseño se basó excesivamente en criterios raciales. La decisión representa una victoria para los republicanos y un revés para organizaciones de derechos civiles en todo el país.
“Debido a que la Ley de Derechos Electorales no requería que Luisiana creara un distrito adicional de mayoría minoritaria, ningún interés apremiante justificó el uso de la raza por parte del estado al crear el mapa”, señaló el tribunal en su sentencia.
El fallo limita la posibilidad de rediseñar distritos electorales con base en la raza, al entender que dicha ley federal no obligaba al estado a establecer un segundo distrito de mayoría afroamericana. “Las distinciones entre ciudadanos únicamente por su ascendencia son, por su propia naturaleza, odiosas para un pueblo libre cuyas instituciones se fundan en la doctrina de la igualdad”, añadió la decisión.
La resolución reduce el alcance de la sección 2 de la Ley de Derechos Electorales, que desde su promulgación ayudó a eliminar leyes de segregación racial y fortaleció la participación política de las minorías, especialmente de la población negra en Estados Unidos.
El caso se originó tras el mapa que el gobierno republicano de Luisiana diseñó después de 2020, concentrando a la mayoría de votantes afroamericanos en un solo distrito para favorecer a su partido. Posteriormente, los tribunales ordenaron elaborar un nuevo plano con dos distritos de mayoría afroamericana, pero este último fue impugnado por presunta violación al principio de igualdad. Finalmente, el Supremo ratificó la decisión del tribunal inferior en una votación dividida.
Con las elecciones legislativas de mitad de mandato previstas para noviembre y varios estados adelantando la redistribución de distritos, el fallo podría ampliar la mayoría republicana en la Cámara de Representantes en alrededor de veinte escaños.
Donald Trump ha exhortado a los estados gobernados por el Partido Republicano a redibujar sus distritos de cara a esos comicios, con el propósito de mantener su ventaja tanto en la Cámara como en el Senado. Este proceso de redistribución, realizado oficialmente cada diez años según el censo poblacional, se ha anticipado en varios territorios, comenzando por Texas en 2025.
En contraste, algunos estados con gobiernos demócratas, como California, han iniciado procesos similares para rediseñar mapas congresionales que favorezcan a su partido.



